ATZIN*
Gabriela Molina
Agua pequeña,
sanadora de mis
heridas,
transparente,
agüita viva de mis
ojos nocturnos,
línea invisible en
veredas de tiempo.
Agua viajera,
peregrina ausente
en este destierro
inundado de pasiones huecas.
Agua bendita del altar
inculto.
Sarcasmo en medio de
las nubes negadas a desplomarse.
Idilio de bocas
secas. Utopía de lágrimas muertas.
Agua envenenada en
boca de serpiente verde,
negra agua de los
devaneos
en noches de olvido.
*Publicado en Alebrije No. 9. Suplemento de Literatura y Cultura Popular
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