
30 de noviembre de 2016
Una relación que no se desarrolla libremente, tiene pocas esperanzas de vida. No es posible sobrevivir en el amor si se niega y limita la naturaleza exacta de su expansión, de su derecho a manifestarse, a gozarse.
A mis muertos agradezco y elevo mi última plegaria.
Aquí yacen sus nombres, en la lápida de mi recuerdo que evoco de vez en cuando, solo para desearles eterno descanso.
Los miedos que me atormentaron como fantasmas.
La envidia que me persigió y nunca me alcanzó.
La pobreza de espíritu, que no logro conquistarme.
La crítica de quienes viven ignorantes.
El "Afecto desinteresado" de los falsos amigos.
La violencia, bajo el sutil agravio.
La indiferencia a mi convocatoria.
La enfermedad que no ha logrado vencerme.
La miseria del corazón lleno de ira.
El despojo de quién arrebató con dolo.
Ellos han muerto para mí. Y por ellos ruego.
...Entre otros...
Imagen: facebook.com/ElRetornoDeLasDiosas
Marcel Moranchel.








