
15 de julio de 2016
NO SEMBRÉ NOMEOLVIDES
I
No sembré nomeolvides. Si le hubiera sembrado nomeolvides mi jardín se vería azul-nostalgia; azul-memoria-gris. Azul-olvido si en mi jardín crecieran nomeolvides y lo azul retoñara.
II
No sembré nomeolvides. Si sembrara un jardín de nomeolvides, lo habría sembrado así, de azul-presencia, para que todos recordaran; para que algunos no olvidaran para que éstos, aquéllos y los otros, entre las notas de un fugaz bolero, «en un rincón del alma» me ocultaran.
III
No sembré nomeolvides. Porque su azul, es sombra-azul-tristeza... Sé que cuando mi nombre sea olvidado; cuando éstos, aquéllos y los otros: (cercanos o lejanos) no recuerden mi voz, en el viaje de ida sin retorno, con Caronte y sin barca, habré zarpado.
IV
No sembré nomeolvides en aquel lento vals, azul-incienso: decadente, anacrónico, frustrado. tres por cuatro..., un dos tres...; descolorido, azul-vejez-final: azul-distancia porque ese antiguo vals, es asexuado.
V
No sembré nomeolvides en el cielo, porque ese falso azul, ya se ha olvidado de mis andares por su azul-lejano, por ese azul-en vuelo, azul-arcano, azul inexistencia, azul-engaño, sin ángeles, sin vírgenes, sin santos.
VI
No sembré nomeolvides en el río; pues su corriente azul en fuga, no refleja dos veces aquel rostro que una vez se perdió en su azul-vertiente. De ese río que corre, y nunca vuelve sólo queda el murmullo que se aleja veloz-indiferente.
VII
No sembré nomeolvides en el lago: porque su falso espejo me traiciona con su mentira-amor-azul-pantano donde nace una flor, Narciso muere, se diluye en el Eco y me abandona.
VIII
No sembré nomeolvides en el mar: de olas azul-profundo, azul-presagio, azul-Neptuno en noches de-tormenta porque es el mismo mar que azul-Sirena, se hace canto de muerte-azul-naufragio; me envuelve en su serpiente azul-Medusa me acecha, me desnuda y me penetra; con sus azules náufragos.
IX
No sembré nomeolvides en el paisaje de humo azul en brumas azul en tercer plano, en perspectiva, cuadro al óleo-gastado, azul-distancia de caminos en fuga al horizonte: lejanía de azul-adiós-ausencia.
X
No sembré nomeolvides en el azul esquivo, de aquel parque donde un cómplice banco azul-chatarra, no guarda tu calor; ni mi presencia está presente-ausente en solitario diálogo-azul-silencio, porque el parque es un fantasma-sombra-azul-cadáver.
NOCHE EN LA HABANA VIEJA
“Una copa con alas
¿quién la ha visto antes que yo?”
JOSÉ MARTÍ
I
Junto a una arcada colonial donde se citan bajo algún farol los amos del secreto y de la noche, entre el íntimo escorzo de un portal ebrio de catedrales y piratas, fui a tu encuentro, a mi encuentro: a nuestro encuentro... Ambos teníamos sed, la sed que viaja desde el minuto del deseo y al rodar por vitrales y adoquines se quema en malecones y caderas entre sones de trovas y guitarras, amores prohibidos, y boleros que le cantan a besos olvidados y languidecen de recuerdos vivos en la memoria de una reja barroca, ya oxidada. Así que se hizo presa de nosotros toda la sed, simbiosis de la copa con nuestros cuerpos, fuimos “Una copa con alas” dos en un mismo vuelo:
“todo”,
“Nada”.
II
Nuestras copas chocaron. Las doce campanadas fueron copas de bronce en que brindamos por los espíritus perdidos en noches de aquelarre, por la insaciable sed de los ausentes, por olvidar el día del olvido, por no ser nunca más, copas vacías y para exorcizar la soledad. Como no eran iguales los viñedos es egoísmo no escanciar el fruto que nos llena la vid. Por eso todos desde sus balcones vieron tu copa erguida entre mis labios, catadores excelsos de su vino. En ánfora de fúlgidos diamantes la pasión se embriagaba. La alquimia, al convertir nuestros licores en el soma sagrado fue magia tropical: Momo con Afrodita, Ochún con Baco, Zarabanda y Changó, con las Bacantes:
tabaco, sexo y ron; “todo mezclado”.
III
Así, desde sus versos Omar Khayyám nos dijo:
“Como el del ánfora por el cáliz sea tu amor”... El vino al brindarte su calor te liberará de las bruma del pasado y de las brumas del porvenir... Y Salomón veía con salomónica añoranza este nuevo “Cantar de los Cantares” del color del antiguo, desnudarse a la moda de los tiempos pasados y presentes de la Reina de Saba. Sus ojos nos miraban como se mira a algunos dioses o a esos reyes furtivos, que entre sombras transitan por las calles de La Habana. Dioses, brujas, turistas o indigentes, los amos del secreto y de la noche que a veces se dan cita: nos citamos en noches de rituales bajo el farol semi escondido donde tú y yo nos encontramos, (fantasmas medievales) junto a una arcada colonial.
BURLA DEL ABUSADO CORAZÓN
Patología intimidante
de la palabra corazón
en la tenaz reiteración
del abusado consonante
que ha sido, y es, desesperante
vocablo escrito en mil cuartetas
por anacrónicos poetas,
por escritores afamados
y por los siempre enamorados
de ese miocardio palpitante.
DE LA AUTORA
Para sobrevivir
los que llevamos el corazón a flor de piel
tenemos que olvidarnos del asombro,
fingir indiferencia
y usar una coraza de silencio
en lugar de exclamar,
que es cosa del pasado
–a pleno corazón–
¡escuchen!
ha llegado el momento
de ser en transparencia
como la luz en los cristales.
Más bien habremos de afirmar,
sin inmutarnos,
–de corazón a corazón–
que pueden existir
abismos y pantanos, en carne viva,
donde se nos laceran las entrañas
pero que eso no importa;
que a nadie le interesa;
y debemos negar
hasta delante del espejo
este clamor del corazón
quemándonos las manos
y ese cráter de larvas
con lobos y murciélagos
que nos desangran en las sombras.
A pesar de estas y otras precauciones
no podemos decir, quienes amamos:
¡qué dolor tan profundo de pecho!
y antes de echarnos a volar
en el último vuelo
puede que el corazón a flor de piel
sienta estallar las coronarias
y quede alucinado para siempre,
sin tiempo,
como el niño que no logró nacer.
HOY MAÑANA FUE AYER
El recuerdo
es el fruto del ayer:
sin ayer, el recuerdo
no ha existido.
Eres, soy, somos, son,
serás, seremos
un recuerdo mañana,
del ayer.
Hoy, mañana fue ayer
y ayer, mañana:
no pretendas
hacer un hoy eterno,
del ayer
sólo es cuestión de tiempo:
hoy, cuando ayer sea mañana
y mañana sea ayer
ni tú ni yo estaremos:
el recuerdo es un viaje
hacia el olvido:
mañana
es una burla del ayer.
PARANOIA FRENTE AL ESPEJO
Para sobrevivir hay que entrar en la luna del espejo
a convertirse en un clamor de imágenes,
ocultar el asombro
y aprender a ser otro reflejo
al acecho de todos los que lleguen;
saber que nos rodea un espejismo
y olvidar a los que fueron y no son,
aunque se nos laceren las entrañas.
Ir a escuchar ese clamor de imágenes
mientras la voz, de mil fantasmas
nos da la bienvenida en su cantar.
Sentir que ha llegado la hora
de cosechar la luz en sombras
con las imágenes lunáticas
que el espejo de plata, no dejó marchitar.
Formar un estruendo inasible, implacable,
huidizo, imposible de atrapar.
Todas las precauciones serán pocas
para cuidar en el espejo,
al niño que se esconde en la luna
y al Narciso, hecho flor
en su lago de espumas.
Mientras del otro lado del espejo,
miles de manos tocarán
los abismos del infierno.
Saber que desde afuera
el que te habla no te escucha,
el que te mira no te ve,
y entre esos ojos que no ven
y corazones que no sienten,
a la vista de todos,
en la luna secreta del espejo
abrir las alas y desde el azogue
¡Shhhhhh!...
alzar el vuelo.
Imagen: acadavelaunsanto.com.ar








