

1
Atracción del abismo,
sed de cumbres:
a veces todo
lo que no ha existido
se da cita en mi nombre.
2
Esta noche perfecta
la luna es un insulto
redondo sobre el cielo
una hostia pagana
sin mensaje de Cristo
que redima el paisaje.
3
Van pasando millones de seres
que tras las sombras enmudecen,
en ellos vive su vida el tiempo:
¿qué sería del tiempo sin nadie
que pudiera medirlo en el ciclo
del nacer y morir: ritmo cósmico
que valora el reloj de lo eterno?
4
Te han usurpado el sueño,
la confianza
en el brillo de una estrella:
¡ahí está el Universo,
no es de nadie;
llévatelo si puedes!
5
Yo no sé si algún día
ala y bandera, taladrando
la inmensidad del cielo
en una frase humana:
tan humana
¡qué desconcierte a Dios!
6
Se aquietará el paisaje,
escucharé la voz,
cesará la tormenta,
vendrá la tarde
y plantará su tienda
sobre mis huesos
en algún cementerio del camino
cuando sea toda mía
la soledad.
7
La paz es una paloma
posada en nuestros misiles
para hacerlos despertar.
En los labios
vivientes monumentos del beso
el resumen total del sentimiento.
9
Este sabor de tiempo
transcurrido
alimento en necesidad
de llenarle el estómago
al futuro.
10
Tan inasible como el eco
llego en voz a tu oído,
entro a tu corazón
por el camino de tus ojos
y regreso al no ser
por la eterna vertiente
del olvido.
11
Le di una flor, una canción y un beso;
pude darle mi entrega pero le di una flor;
pude darle mi alma y le di una canción;
pude darle mi vida y le di un beso:
no nos dimos amor.
12
En la cárcel azul de tus destellos
en tus hilos de luz,
en el filo violeta
de tu mirar adentro
sé que estoy yo.
13








