La vacuidad en un poema
Minuto a Minuto

16 de febrero de 2016

¡La mente es tan sólo
la fatua vanidad de una  ficción, 
que a sí misma ya se aferra
ante el temor de descubrirse sin presencia!

Todo es tan solo la simple sombra
embestida de tristeza,
donde la  ilusa  vacuidad de una pálida amargura
retorna irremediable  a  la misma  ilusión  que la concibe.

Uróboro infame, donde  un verso 
se eyacula en cada día, 
germinando en tierra fértil
su húmeda  amargura.

Recordar es el motor  que ya  casi se deshoja
descargando un mundo de conceptos  y  de espasmos,
donde la  euforia  vocaliza 
una extinción  que se  relaja.

El mismo impulso pretende arrancar el suelo de  la eternidad
que a poco desfallece y provoca una erupción delirante
que se extingue para arraigarse más a lo mundano de un ritmo
que jadea semillas de paradojas que se borran donde la unidad se asoma. 

Somos circunstancias, imagen y versos  
donde al final, la mayor siembra 
es masturbar, sin mayor opción,
paradigmas que por sí solos 
oxidan y nos cansan. 

¿Es irremediable caminar bajo el espejo
de una piel y su figura?
en la ausencia de realidades y migajas por aliento
se aminora el burdo mar del sufrimiento
que genera la figura de una cara
hurgando el huracán de sus conceptos
y jornada tras jornada
barre de inmediato la mazmorra de una almohada
que se ahoga tras romper las adicciones del confort.

La tempestad y sus acciones
manifiestan lo contrario de la duda que se cierne
y me atormenta;
cuando las palabras muestran cruel frialdad
y es claro ejemplo de tu apoyo admiración confusa
que necesito para sostenerme en tus acciones
con el anhelo de  verte un día cruzar
mohosa la ilusión que me da entereza para continuar 
tal un amargo anacoreta que te busca en los trebejos
de un mundo donde no hay mayor protagonista
que una utopía de personalidad que se desgaja.

Sólo me afianza a la vida la ilusión de ver
cómo se derrumban   paradigmas cual leños corroídos
que desde dentro hospedan sanguijuelas  que se aferran
a una decadente realidad que se hace trizas.

Sólo pretendo olvidar el nombre vacuidad
para estar en plena unión con todo
teniendo por almohada una fétida realidad ensimismada.
¿Cúantas penurias pasará la inanición
hasta que un día por fin se saturen mis anhelos?

!Maldita expectativa que me asfixia
sabiendo que mientras más te busque más te alejas.
Paradoja infame saber que de antemano
es tu ausencia quien da sentido a mi presencia.

Sólo a escondidas anhelo encender
y apagarme en la hoguera
y el fulgor de una búsqueda furtiva
para así darme la oportunidad de sentir
qué la razón es el fulgor de la misma hoguera
que se ciñe a una realidad que a si sóla se presencia.

¡La mente es tan sólo la fatua vanidad de una ficción 
que a sí misma ya se aferra ante el temor
de descubrirse sin presencia!
la sabiduría goza incinerando la misma hoguera
en que se estanca la tierra y el jardín de un huerto
donde los frutos de un sí mismo se agasaja.

Imagen: facebook.com/TikPitak

Juan Carlos Martínez P.