Poesía, acto de revelación
Minuto a Minuto

19 de enero de 2016

 

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La palabra es la rueca del tiempo, una máquina energética que genera destellos de una realidad sublime que nos rebasa y se esconde; de ninguna manera se nos ha de revelar hasta ser dignos de pisar con nuestros pies descalzos, sus paisajes húmedos de humildad. Cuanto más se conoce de poesía, más se descubren sus misterios y más puertas nos abren a una realidad desconocida.

El que escribe poesía diseña, construye, toma con sus manos los planos de la majestuosa belleza. Llevar a cabo esta obra a plenitud, es como intentar discernir el contenido de un segundo, su espacio y su distancia; y sí, en verdad parece una meta imposible de alcanzar, pero es imposible no intentarlo.

Bailar al ritmo caprichoso de la poesía es convertirse en un colibrí que mitiga su apetito con el néctar de las flores, es emprender el vuelo del ave y de un bailarín, que en su danza eleva su espíritu a un plano superior.

Para lograr todo ello es preciso desprenderse de lo visible, lo intrascendente y efímero, de todo aquello que nos sumerge en la cotidianeidad mecánica y fría, en donde nos mecemos entrampados en las redes de las necesidades elementales.

Esto nos adormece los sentidos, nos vela la visión de una realidad invisible, de los paisajes en movimiento que nos brinda la poesía y que si deseamos ver se nos vuelven visibles, tangibles, trascendentes en la medida que despojamos la brutalidad del mundo.

Para que la poesía brille con todo su esplendor, debe existir un compromiso verdadero, coherencia entrelazada con las raíces de la vida, para que cada verso, cada metáfora sea una semilla fértil que dé fruto a todo el que lo requiera.

La poesía es una escalera que nos sublima a escalar horizontes para alcanzar nuestra estatura exacta; con la fragancia implícita de la fe, de la luz y de todo aquello que contribuya a exaltar el brillo del oro que en horno de fuego se pule para alcanzar su esplendor.

De ahí que sea verdad lo que dice el poeta Roberta Sosa: “Escribir un poema no es cosa sencilla, es más fácil destruir un país, planearlo, grabarlo y hasta televisarlo para así manipular masas y conciencias”, pero escribir un poema de ninguna manera es cosa sencilla.

 

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La gente se pregunta si la creación poética es un producto de la razón, de la inspiración o del conocimiento. Si estos dos conceptos están reñidos entre sí, o si la poesía se logra únicamente mediante tecnicismos o si el causal de su belleza emerge del extraño efecto de la inspiración divina, consecuencia de la imaginación filosófica o religiosa. En fin son muchos los cuestionamientos que de la poesía de desprenden.

Hegel vio en la poesía un conocimiento absoluto, el cual se pone en tela de juicio cuando otros filósofos dejan en entredicho tal información al plantear que la imaginación es irracional, que nace del entusiasmo, de las emociones.

Muchas de las veces la poesía habla por sí misma y es vital para el espíritu del hombre debido a que contribuye a ubicarnos en el tiempo y el espacio. El punto aquí consiste en que aunque para unos sea una disciplina racional, y para otros un acto de revelación, es cierto que se torna absolutamente necesaria y nos ayuda a bien vivir y a bien morir, pues como dice Borges: “El poema nace de una emoción para convertirse en una construcción”

Para el ser humano es importante crear belleza, ya que en ello se encuentra implícito el conocimiento y la liberación espiritual del individuo, sobre todo cuando logramos alcanzar su vuelo y llegamos por mucho a tocar mínimamente una pequeña esquina de sus alas.

Sandra Galina Fabela Poblano.

 

SEPULTO MOMENTO de Martha Carolina Jiménez Apolinar
 
En las profundidades de la prueba
Se encuentra el llanto
Vestido de gloria

En un parpadeo
Los esfuerzos desmayan
Se derrumba la vida íntima
El clamor se arrodilla

Los hombres se derraman
La soberbia
Se esconde del perdón
Que los carcome

En la confusa llaga
Su regazo de libertad
Envuelve la culpa

Los hijos del polvo
Se transforman en mariposa
Brincan en el recuerdo
La lluvia baña su alma

Quien vende tiempo
Intenta recuperar los años de ira

La conciencia se come el desperdicio
Del sepulto momento

Entre las cenizas se esconde lo perdido
Se guardan sentimientos
En los cartones de la lengua
La podredumbre, falsedad del mundo,
Sombra que despoja el entendimiento

Se abren los ojos del árbol
Crece la fe
Se planta la voluntad de Dios
Florece el amor

Las amapolas tiemblan
Las tinieblas se avergüenzan
Una guerra renueva
La batalla del redimido.

 

MUERTE de Salvador Luna

Hoy presagio una muerte cercana
Acudo el son de mi sepulcro
Helados mis labios te besan
Promete que no llorarás

Te digo adiós vida fugitiva
Me aparto de un sueño para entrar en otro
Cerraré los parpados un segundo
Brindaré mi aliento a la eternidad

No quiero lamentos ni sollozos
Tampoco café o galletas
En mi camino no será necesario
No hay comida que sacie mi alma

Tampoco reciten alabanzas u oraciones
Mi espíritu no quiere dormir
Regálenme jazz
Blues y un poco de rock and roll

Mucho menos necesito hipocresía
Pido odio si lo merezco
Rencor si lo he ganado
Una sonrisa sincera
De aquellos mis seres amados

Quiero sí, un altar de poemas
Descansar junto a mis versos
Quizá ellos me cubran de la fría tierra
Y me arropen en el invierno.

Imagen: inkultmagazine.com