Entre los poros de un poema
Minuto a Minuto

 

Capítulo 1
Ya la sed de escurrirme entre los poros de un poema
es tan suave, que la textura de un verso
no logra expresar el cantar de tus aromas.

Codicio sin razón, abrazar las flores y el rocío
que escurren cristalinos, sobre el erótico bosque
de tus rígidas razones y sus inflexiones posteriores.

El sol recorre del bosque sus cortinas
e inevitablemente me miro revestido con tu piel
que escurre entre mis dedos
y el aire juega  irremediable con nuestras fantasías
que sin inhibición alguna, recorren el paisaje
mirando el cansancio de una jornada diferente.

A manojos  en tu cuerpo busco una hoguera
donde posar estos deseos que ya se oxidan
con versos que derramaban una soledad
en busca de un cobijo entre la viga de un cedro
que a ratos ya se inclina.


Capítulo2
Derrumbando las paredes y teniendo por testigo los jadeos
de una ventana que a escondidas atisba tus pezones;
me adentro entre árboles silvestres para vivir
el dulce paladar de tu sombra por cobijo,
mientras velo el banquete que a gritos conjuré
desde tiempo atrás para que, así despiertes ante un ósculo
que a escondidas quise darte en medio de los espinos;
que los paradigmas urbanos no me permitían saltar.

El invierno ha llegado y los arboles descansan entre la lluvia
que se mira sobre dos paisajes que cansados
se encaminan en busca de un rio donde lavar su brío;
y de súbito el acre ruido distorsiona la escena
e irremediablemente, quizá a escondidas de la noche,
retornamos sabiéndonos cómplices de un código
que sin palabra se manifestará entre tus pupilas
cuando el bosque y la jungla sientan la sed
de una lluvia que revista entre la tierra una canción.

El brillo de tus ojos reflejando mi sonrisa
será a partir de entonces, la clave secreta de una sed
que necesita acariciar un narciso,
que entre cobijas se yergue
y después cual hierba
que tras el furor de una lluvia y su tormenta, 
por si mismo se apacigua a pesar de las caricias.

Imagen: facebook.com/ForgetYourBadTripBro

Juan Carlos Martínez P.