
Deseo beta
Mi deseo rodeando la cintura
fue pasando las manos
en las exuberantes caderas
para luego extender
los picaros dedos
en el paraíso sensual
que luce frondoso
entre los pilares de las piernas
que conforman el templo celestial.
A la vez mi boca hambrienta
invadió con intensos besos
cada parte de su cuerpo
encontrando una nueva expresión
en el banquete del amor.
Con la lengua en la boca
y los dedos en su interior
mi deseo vaciando acabó
la ardiente timidez
que se alimenta de la desnudez
de los frondosos pechos
y los pétalos del sexo en flor
dejando los latidos
en el profundo sentimiento
del placer del encuentro
angelical en una tarde de invierno.
Enrique Canchola Martínez
1302 22








