
16 de octubre de 2019
Agotado,
con sed de relax profundo,
sin querer saber nada
del mundo y sus dilemas
- después de degustar
el último sorbo de whisky
y ver derretirse los cubos de hielo-,
soltar sin recato:
¡Bendita seas vida
por todo lo que me has dado
y me has quitado!
¡Bendita seas vida
por los obstáculos y las metas!
¡Bendita seas vida
por los aprendizajes y desaprendizajes!
¡Bendita seas vida!
Y así,
en plena calma,
recordando a Amado Nervo:
¡Vida, nada me debes!
¡Vida, estamos en paz!;
perderme en tu vientre
hasta que la sequía nos agote
y el despertar nos lleve a un día más.
Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige: Sabersinfin.com
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