EL PÁJARO DE FUEGO
Ha pasado mucho tiempo,
desde aquella primavera no venías,
parecías tan lejano e inexistente
que había olvidado tu luz, tu fuego y tu presencia.
Hoy ... de nuevo apareces,
de tan bella manera, inesperado
irrumpiendo con tu sensual ondulación ardiente,
que volviste a mover ... mi alma abandonada.
Renaciendo a cada instante
con una sonrisa a veces surges,
a veces como diosa, lo que eres
se encarna en ti, enciende en mi.
El calor de tu plumaje ardiente
erotiza mi piel al contactarla,
el viento de tu vuelo es un suspiro
y la humedad de tu ser ... es todo fuego.
Ahora, al final del verano de mi vida
descubro el nombre de ese pájaro de fuego,
ese ... que viene a mí,
se llama … beso.
Jesús Macario Del Pilar Rocha
Marzo/2003
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