Hierba mala en pandemia (Poema)
Minuto a Minuto

 

 

 

 

26 de mayo de 2020

 


Te despabilas,
tomas tu pata de conejo,
un "par de yemas con jugo"
y sales disparado como junior en boulevard.
Te lanzas,
estiras los tendones,
los huesos,
las uñas
para alcanzar al microbús repleto
que te llevará a trasbordar.
Ya arriba,
sabes que la sana distancia
descendió hace mucho
o salió disparada por la ventana de atrás,
pero te tragas tu miedo,
te aferras a tu cubrebocas de dos pesos,
a tus guantes con hoyos
y al dizque gel antibacterial.
Sabes que el confinamiento es a medias,
que la ley seca es para los bien portados,
que "primero Dios, tú y los tuyos no se enfermarán".
Entiendes, pero te callas,
que la curva no se aplana,
que no hay para cuando baje,
que sí fue cierta la canción
- mejor dicho la profecía-
del robo del mes de abril,
e intentas imaginar cómo se escucharía
con seis meses más,
pero en lugar de llorar ríes,
ríes sin mala fe
mientras la economía cae
y los médicos mueren.
Con tu motivación recargada:
el "sí se puede",
el puño en alto,
el Cielito Lindo
y "puto el que se raje",
entras en trance;
se te olvida el maldito virus
porque te pierdes entre bultos de cebollas y ajos,
porque cuelgas de postes, cables y tubos,
porque repartes tacos, tortas y pizzas,
porque alguien debe barrer la ciudad.
Tu rutina diaria te abstrae del impasse
para seguir en la brega como si fueras inmortal.
Te da risa,
mientas madres
porque te volvieron parte de un comercial,
el que te representa modosito,
sin sudor,
sin lágrimas
y te llama "héroe nacional";
pero tú,
tú sólo sabes que tu trabajo lo haces
para no tener que mendigar
y porque sí confías,
¡por ésta que sí confías!, 
en que:
"hierba mala nunca muere"
y si muere... es porque no era mala.

Abel Pérez Rojas (@abelpr5) es escritor y educador permanente. Dirige Sabersinfin.com
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