
PARA MI PEQUEÑO AUGUSTO
(El día del accidente)
Por: Erasmo Nava Espíritu*
Con el olor aún del alba furibunda
de esta madrugada, amarga, enloquecida;
te vi rodeado de calles trémulas y solas,
exhalando de tu alma radiante de dulzura:
inocencia y fragilidad de juventud adormecida. Por: Erasmo Nava Espíritu*
Eran las huellas visibles de tu cara inerme, las que hicieron que el viento ante mí se congelara; era tal vez la ausencia en tu mirada, que me hizo verte tan indefenso en esa inmensa ciudad enfurecida.
Tus pensamientos viajaban hacia otros mundos lejanos del planeta; mientras tu ser no comprendía lo que pasaba en esta vida, por el impacto infame que ese día se registrara.
Atrás, había quedado la alegría muy pura, de conocer y divertirte en el “rodeo” furtivo, donde la juventud actual brillaba lozanía: bailaban y cantaban como ángeles divinos.
Ahora. la noche helada se va, solitaria y vencida. Y quedamos nosotros, con sentimientos nobles, a pactar de nueva cuenta con la vida.
Erasmo Nava Espíritu[1]
30 de marzo de 2001
Ciudad de México
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[1] Erasmo Nava Espíritu es licenciado en Economía, egresado del Instituto Politécnico Nacional, obtuvo el grado de Maestro en Ciencias en Planificación del Desarrollo Regional, en el Instituto Tecnológico de Oaxaca. El presente poema forma parte del libro Oración a los Humanos y otros poemas. Sabersinfin.com agradece a Erasmo Nava Espíritu la autorización para publicar su obra.
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