A MI HIJA DEL CORAZÓN
Por: Estrella Fugaz*
Esta noche, te presiento cobijada
en
mis más íntimas cavilaciones,
luchando
por nacer a la vida.
Embrión
que se agita, por ser
nutrido
por mis pensamientos;
cual cordón umbilical.
Eres
mi anhelo, eres mi afán.
Eres
tú mi pequeñina,
mi
esperada poesía.
Siento
que sales a la vida,
forjándote
con el cincel de mis palabras.
Hoy
te digo como a Lázaro:
¡Levántate
y anda!
Con
la fuerza de tu vitalidad
te
vas transformando en versos.
Vida
que clama a la vida
luchando
por tus comienzos.
Aquí
te presto mis pobrezas,
toma
mis parcos conocimientos.
Crea
con ellos un vestido de ímpetu,
que
te transformen en eternos apasionamientos.
Sacia
tus necesidades, cubre tus deseos.
Libero
a mi musa con mis súplicas,
invoco
toda inspiración, todo ingenio,
para
que nunca mueran los sentimientos,
ni
las palabras suenen estériles,
ni
el mundo llore de abatimiento
quebrantadas
sus ilusiones.
Me
conformo con ser instrumento.
Por
eso, con todas mis fuerzas, exclamo y proclamo:
¡Qué viva mi dulce
niña, la poesía!
¡Qué vivan por
siempre sus versos!
¡Qué viva, el poder seguir soñando despierto!
Más de la obra de Estrella Fugaz:
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