
PARA GUADALUPE PINEDA
(Concierto en el Zócalo de la Ciudad de México)
Por: Erasmo Nava Espíritu*
En la inmensidad de la noche sin estrellas
en el Zócalo capitalino,
salías al estrado
como una diosa extasiada del Olimpo,
con tu figura frágil y sensual
y tu mirada infinita en el olvido.
Tu canto esplendoroso, en esa noche,
llenó el ambiente y el universo
de éxtasis y gozo en un instante,
como cuando cantaste:
Jacinto Cenobio o Yolanda y que lloraste.
Tu voz llevaba el mensaje divino de los dioses;
mientras, tu pelo suave
jugueteaba con el viento helado de la noche;
y tu mirada excelsa,
perturbada por tus lágrimas atroces.
Esa noche,
le cantaste a la vida, a la muerte y a la alegría,
le cantaste al amor y también a la melancolía.
Con tu público compartiste,
la alegría de vivir la vida:
de reír, porque existe el ánimo y la energía,
de llorar, porque sobran razones en la vida,
y de amar, porque existimos todavía.
Ciudad de México, 8 de mayo del 2004
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*Erasmo Nava Espíritu ( Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es licenciado en Economía, egresado del Instituto Politécnico Nacional, obtuvo el grado de Maestro en Ciencias en Planificación del Desarrollo Regional, en el Instituto Tecnológico de Oaxaca. El presente poema forma parte del libro Cuando los Dioses Hablan y Otros Poemas, Sabersinfin.com agradece a Erasmo Nava Espíritu la autorización para publicar su obra. |
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