
PARA ALI
Por:
Erasmo Nava Espíritu*
En las noches otoñales de la gran
ciudad,
cuando levanto la mirada al infinito
y allá a lo lejos contemplo las
estrellas;
tú recuerdo me invade
como un cantar luminoso aquí en la tierra.
Ahora que estás aquí,
en esta noche sin luna,
bañada de estrellas viejas,
disfruta el aire que gira
sobre esta ciudad dormida;
disfruta el color del tiempo,
que creo es como la noche:
profundo, callado y quieto.
En esta noche eclipsada,
recorro las calles frías
y las avenidas mojadas,
de esta ciudad encantada,
con su nariz afilada.
Tu imagen sencilla y clara,
de rosas blancas lejanas,
la guardo en mi corazón
aquí, juntito a mi pecho,
y muy cerca a mi mirada;
de donde surge el deseo,
de ver a tú alma brillar
como el sol de la mañana.
Ciudad de México, 25 de octubre del 2003








