Tu calor fue inundando mi diminuto ser
Envuelto en tu frágil cuerpo me llevaste
Ansiaba conocer la que sería
Sin reservas mi progenitora y en mi ángel te convertiste
Tu amor siempre fue perenne y magnánimo como tu alegría.
Mis días de gestación en tu vientre florecían
Cual luz en el amanecer
Como capullo nuestras almas resplandecían
Ilusamente creímos estar unidos por siempre hasta perecer.
Mi frágil cuerpecito con tu vida lo cuidaste
Te amaba e idolatraba aun sin conocerte
Y aunque las mareas parecían implacables, como un roble me preservaste
Siempre calmaste mis angustias al igual que mis ansias de nacer para verte.
Me adelanté al tiempo para ver tu rostro candoroso
Mas el destino había marcado trayectorias opuestas
No pude darte el ansiado día esplendoroso
Y nuestras almas repentinamente quedaron expuestas.
Nunca conocí mi flor y mi flor nunca conoció su semilla
Tu vientre quedó vacío y desolado.
A ti el dolor el recuerdo y el olor a cempasúchil te mantienen a mi lado
A mí sólo Dios me consuela cuidándote desde aquella estrella.
*Evelia Calva Ramírez es conductora del programa de radio "Saber es compartir" y Maestra en Educación Permanente.
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