Un deseo
Minuto a Minuto

leobardo cruz magarino 2Debes saber madre mía que tú eres la luz que ilumina mi destino,
que aunque no estés conmigo existen muchos recuerdos de ternura y de cariño.

Recuerdo que me tomabas de la mano y  me cuidabas de lo malo.

Hoy recuerdo aquel momento desastroso de mi  vida,
mi corazón se estremeció de tristeza y de agonía,
de mis ojos brotaron lágrimas que en mis mejillas se escurrían,
que aunque ya soy un hombre sigo llorando de impotencia:
de no tenerte cerca, cada día.

Han pasado muchos años y mi corazón se duele por perderte madre.
Aunque no estés conmigo sigo siendo tu hijo,
y  lo seré por siempre y todos los siglos.

Si en este mundo pudiera pedir un  deseo,
pediría que regreses a mi lado para volver a vivir los momentos maravillosos,
en que me tomabas de la mano y  me cuidabas de lo malo.

Quiero seguir admirando tu bello rostro, esplendoroso de paz y alegría,
y  poder seguir escuchando tus palabras que con mucho amor me decías:
¡Pórtate bien hijo, ve a la escuela y aprende mucho de la vida!

*Leobardo Cruz Magariño es abogado, amante de la poesía y la lectura.

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