PRIMAVERA EN FLOR
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PRIMAVERA EN FLOR

Por: Estrella Fugaz

Era una noche, suave, cálida. Los almendros en flor anunciaban la primavera que se levantaba majestuosa y triunfal ante el frío invierno que se había quedado atrás.

Tal prodigio me invitaba a salir y compartir el gozo del florecimiento, del despertar a la vida, del renacimiento que envolvía al mundo. Quería recrearme de esa sublime belleza, elegancia y gentileza conmovedora.

Llegué al edén llena de agradecimiento por permitirme ser observadora de esa obra magistral en el proceso de la naturaleza.

Me fui adentrando en los confines de su creación, que ahora también me pertenecían, formando parte de un todo con ella.


Hasta mí llegó una melodía armoniosa. Al principio pensé que era la música que el ambiente me transmitía con sus sonidos. Que mi imaginación estaba insuflada por el milagro de la estación y la predisposición a la ternura que despertaba este grandioso suceso; pero no, cuanto más me acercaba, la música se hacía más real. Mis oídos eran testigos directos de ella. Mi ser se sentía complacido, satisfecho.

Levanté mis ojos al cielo, había una luna llena, refulgente.

Desde un banco, un trovador acariciaba su arpa. Miraba a la luna, se llenaba de ella, la atrapaba en sus retinas y cerrando sus ojos intentaba apresarla, aferrarla,  arrancando dulces notas a su instrumento. Cautivas notas, sentidas notas, notas emocionadas, sólo descifrables por una pasión callada de un alma de trovador, convertidas en el lamento de una devoción.

Yo también cerré mis ojos, uní mi corazón y el fluir de mi sangre a su ritmo y, me dejé abrazar por ellas. Mi ser se armonizaba con su melodía, con la misma naturalidad con que emana el aroma de las flores, henchida por el abanico de emociones que me embargaban y me embriagaban.

Sentía en ese momento que mi interior florecía como los almendros, brotando mil flores esperanzadas.

Abrí los ojos y vi la luna vibrar, como si danzara al compás, armonizada. Moviéndose al unísono con la creación. Manifestándose ante la serenata de un sensible,  fervoroso y enamorado trovador.

Notas sentidas, notas apreciadas, notas valoradas. Sentimientos acogidos, guardados en el lado oscuro de la luna, coqueta, seducida y vergonzosa ante la mirada enamorada.

Estrella Fugaz: Una lágrima resbaló por mi mejilla. Lágrima que brotaba como la primavera. Felicidad transformadora en universo. Universo que abarca mi alma y el todo. Vida que clama a la vida. Resurrección de la creación. Brazos en abrazo ante el misterio. Y yo, allí, testigo privilegiada de este extraordinario acontecimiento. Quedando enraizada con todos los elementos. Coronada por el firmamento. Envuelta por el espacio infinito del esplendor primaveral del renacimiento y  mi alma convertida en una sencilla flor de almendro.

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