
12 de septiembre de 2016
Para hacerte un poema evocativo
con Génesis de vocablos vegetales
voy a abrevar en tus rápidos fluviales
y en tu caudal vuelto tinta hoy te escribo.
Inicias viaje sin temor alguno
en la Mixteca de águilas altivas
y en el fluir te vuelves agua viva
alquímica en el café del desayuno,
en el atole, el mole, las tortillas,
en colorantes que trazan arabescos,
sobre el tejido de huipiles frescos,
en mariposas ribeteando tus orillas,
en los caimanes de paleozoicas fauces,
que aprehenden a garcetas sorprendidas,
en neblinas de encaje entretejidas,
mientras nenúfares se mecen en tus cauces.
Árboles, fauna, sol: naturaleza
asaltaron mi ser sin conocerte,
a un camión trepé, lánguida, inerte
mitigando la temperatura con cerveza.
Del urbanístico perfil cambió la vista
ofrecida por tu lúcida corriente:
al llegar al cruce de algún puente
se develó el cuadro de un artista:
a Oriente la hemorragia del ocaso
y alfombrando erráticos andares
un centauro de líquidos ijares
sacudió nuestro ser con un flechazo.
Y el amor inició la travesía
de Tuxtepec a Valle y San Mateo
no hubo dudas, preguntas, titubeos,
ni hubo nostalgia por otras compañías.
En medio de la guerra en el planeta
fluyó la fraternidad y la armonía
que un instante de eternidad atrapan;
y el cristalino corazón de los poetas
ahora guijarros son del Papaloapan
devuelven a su cauce la poesía.
Imagen: tech.onliner.by
Alicia Flores, Veracruz. Mujeres poetas en la Cuenca del Papaloapan.








