Poesía que aborda la riqueza de la vida sencilla.
LA LOMBRIZ
¡Claro que tengo inteligencia!
eso es evidente,
obsérvame y verás…
¿Ves? Soy un sabio resultado de la eterna evolución.
Mi confort lo disfruto en la humedad
y mi alimento es la rica tierra maternal
que engendra suave vida.
No veo, ni oigo, ni hablo ¿Para qué? Así errores no cometo ni percibo la maldad, mas con mi mente huyo del peligro sumiéndome en la tierra, mi heredad. ¿Por qué no tú, superdotado, eres más feliz como yo? Jacinto Hernández Hernández México, 1984.
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