Esto Cuanto Vale ?
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

22 de febrero del 2013

Esto Cuanto Vale ? 

Mercería atendida por un hombre ya mayor, tal vez pasados los 70. Sobre el mostrador y debajo de él, visibles por el cristal, vemos todo tipo de objetos y artículos propios del negocio. Una mujer joven acaba de ser atendida y otra madura está a su lado, mirando interesada, casi descarada. La primera paga y sale, entonces la mujer mayor co-mienza a hablar.


MUJER:
Todavía se vende, ¿verdad Timoteo? ¡Ya te digo! ¿Te acuerdas que decíamos que los chinos os iban a obligar a cerrar? ¡Pues tú has resistido, bueno, tú y tus hijas! Ya veo que no están, (Mira estirando el cuello hacia la trastien-da.) ¡Ya te digo! Si trabajas tú más que ellas, que ya estás para sopitas, se las ve menos que a un billete de cien. (Señala detrás del hombre.) A ver, enséñame cintas de raso, a ver, a ver, sácame algo estrechito, de colores pastel, esa, (Va señalando bajo el mostrador, a través del cristal.) esa y esa, ¿a ver esa otra? Ay, no sé no sé, ¡ya te digo! Si es que no he traído la muestra. (Sobre el mostrador quedarán esparcidos varios rollos de cintas de diversos colores, la mujer ha perdido ya el interés por la mercancía.) Es que ha nacido un nieto de mi hermana Clara y le estoy haciendo un trajecito. Luego mi sobrina no se lo pondrá, ya sabes lo que pasa, ¡como no lo ha comprado ella!, ¡ya te digo!, ¡ni se me ocurría hacerle ascos a algo que me hubieran regalado!… (El hombre hace ademán de sen-tarse en una silla disimulada junto al mostrador.) A ver, Timoteo, aunque no me lo lleve ahora, enséñame unos botoncitos de este tono (Señala de nuevo las cintas anteriores.) No sé, se parece, pero, ¡hombre, no, más peque-ños! …¿Trajisteis las cremalleras que encargué? No me acuerdo si fue el sábado o el viernes. Da igual, tus chicas saben lo que es. (El anciano dependiente, despacio, se vuelve a buscar entre unas cajas.) No te preocupes, no vayas a revolverles algo. ¡Ya te digo!, con el genio que tienen, que son buenas, (Juntando el pulgar con el índice en un gesto inequívoco de afirmación.) buenas, ¿eh?, pero a veces, como alguien las harte… Por eso, fíjate, casi pre-fiero venir cuando estás solo… (El hombre, paciente, hace un nuevo intento de sentarse.) Timoteo, ahora que me acuerdo, necesito cinta de viés color negro, que si no… (El anciano dependiente la ha sacado de un cajón y queda a la espera de que la clienta pida la cantidad.) Chico, es que no paro. Manos quietas, cabeza que gira. No es bueno estar parada, ¡ya te digo!, ¡la de malos pensamientos! (Mientras habla se gira hacia la calle y mira en el escaparate.) ¡Huy, qué cosa más bonita! (El anciano saca una muestra del artículo de otro cajón.) ¿Qué vienen, siete baberos? ¡Ay!, ¡qué monos, uno para cada día de la semana! ¿Y si me los llevara? Y dejo el trajecito… ¿Hay más modelos? (El anciano dependiente saca unos cuantos.) O unos patucos, ¿tienes patucos, Timoteo?, anda enséñame algo, a ver si me inspiro, y sobre todo, ya te digo, a ver si deja de llover, que no me he traído paraguas… (Sobre el mostra-dor ha quedado esparcido todo lo citado, el anciano dependiente comienza a recoger, sonrisa irónica, los artículos.)

Premio Extraordinario de Monólogo Teatral Hiperbreve
Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2012
Fátima Martínez Cortijo (España, Madrid)

 

 

 

  1. Facebook
  2. Twitter
next
prev
next
prev

Hay 1671 invitados y ningún miembro en línea