Mascarada Sureña
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

22 de febrero del 2013

Mascarada Suereña 

 

Una mujer de mediana edad está sentada en una mecedora. En su falda un álbum de fotos. Algunas de ellas han caído al piso del escenario. Dirigiéndose al público exclama.

MUJER:
Siento un nudo en la garganta. La saliva se me hace densa, casi no pudo tragarla, pero debo reponerme. Siempre, prohibido llorar, Paula. Prohibido.
Decirlo o callarlo: esa es la cuestión, señores.


Expresar lo que quiero, gritarlo al mundo, soltarme de una vez. Dejar de esquivar las preguntas, contestar con men-tiras piadosas. Decir siempre lo que quieren oír.
¿Seguir como siempre, callada, esperando que alguien lo diga por mí?
¿Dejar pasar la condena de silencios y esperas? ¿Que las constelaciones se pongan de acuerdo para que todo cambie?, o revelarme, expresarme sin tapujos.
No hay alternativa para mí, tarde o temprano tendré que dar la cara, decir las cosas como son, sin maquillaje para hacerlas menos dolorosas, y entonces, la blanca mortaja arremeterá, para instalarse tranquila en la ausencia eterna de la nada, mientras destemplados cánticos acompañarán el cortejo de la caída de mi antifaz.
(Se levanta abruptamente del sillón. Levanta su brazo derecho y señala al público.)


¿Y ustedes? ¿Qué eligen? ¿Ser sinceros o esconderse detrás de una mascarada de eterna gentileza? Porque les sugiero, inútiles serán los esfuerzos de los ángeles, aleteando entre angustias disecadas para salvar el antifaz. En algún momento la mascarada estallará en el silencio de la tarde y los cascos de los cuatro caballos de colores re-tumbarán en el olvido.


Tras esta última palabra el escenario queda a oscuras.

Premio Extraordinario de Monólogo Teatral Hiperbreve
Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2012
Liliana Mabel Savoia (Argentina)

 

 

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