Peinándome
Minuto a Minuto

RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

22 de febrero del 2013

 

Habitación. Puerta en el centro, espejo y cómoda a un costado, cama en el otro .Más adelante, un sillón. Hombre en segundo plano, quieto, entre la puerta y la cama. Una mujer está enfrentada al espejo, peinándose.


MUJER:
Me peino. Por algún motivo, en el pelo me ha quedado la sensación, la pegajosidad de la muerte. (Gira hacia el hombre.) Porque estuve muerta, ¿o no? (Pausa, lo contempla.) ¿Por qué te pones a la defensiva?, ¿acaso te estoy acusando? (Se vuelve velozmente hacia el espejo, continúa peinándose.) Raro, de todas las cosas que podría ex-trañar, vengo a elegir el peinado. Tema para terapia. (Gira por completo y lo enfrenta.)Sí, terapia, aunque no te guste, voy a hacer terapia. Era yo la que estaba ahí, toda entubada, sin poder reaccionar, sin enterarme de lo que pasaba. (Da unos pasos hacia él.) ¿Te imaginas lo que es estar bien, de pronto perder sentido y despertarte así, en una cama rodeada de aparatos y de caras extrañas con guardapolvos blancos? (Pausa. Deja el peine sobre la cómoda.) Es muy loco todo. Voy a tener que trabajar para comprenderlo. Fueron quince días de mi vida que no están. (Exaltada.) No están, no existen en mis memorias, quince días donde todo sucedió a mi alrededor sin que yo pudiera intervenir. Y no quince días cualquiera, no, quince días que pudieron ser los últimos. (Se acerca a la cama elevando su mano derecha.) Gracias a esta mano, a esta querida mano que se movió, sigo estando, puedo peinar-me, caminar un poco. (Retrocede y va a sentarse al sillón.) Tranquilo, puedo sentarme sola. El médico dijo que puedo manejarme dentro de la casa. (Enfrenta al hombre.) La casa, ¿qué hubieras hecho con ella? (Mira hacia el frente.) Déjame adivinar, se trata de mi muerte al fin y al cabo. A ver. No hubieras vendido la casa pero sí unos cuantos muebles, este sillón, por ejemplo. Siempre quisiste más espacio. (Se vuelve hacia el hombre.) Aunque no lo hubieras usado, te conozco, la hubieras alquilado y con ese dinero te hubieras mudado al centro. (Agacha su cabe-za, reflexiva.) Sí, te gusta el centro, está bien, no es una crítica. Si no fuera por mi firmeza, estaríamos los dos en un departamento, cerca de los negocios, de los bares. (Mira al hombre.) ¿Te hubiera gustado volver a la costumbre de trasnochar, escuchar rock, beber cerveza? Siempre podemos divorciarnos. (Apoya su mano en el mentón, mirando al piso.) Otro asunto para terapia. (Pausa. Contempla al hombre.) Deja de hacer caras, ¿cómo no voy a plantearme el divorcio? Sé que tuviste buenas intenciones, pero la decisión fue tuya. Comprendo todos tus argumentos pero hubiera esperado otra cosa de ti, no imaginé que te rendirías tan fácil. Quiero quererte como antes, pero es difícil querer al que ordenó que te desconectaran. (Permanece un instante en el sillón, se pone de pie y vuelve a peinarse frente al espejo.)

Apagón.


Premio Extraordinario de Monólogo Teatral Hiperbreve
Concurso Internacional de Microficción “Garzón Céspedes” 2012
Juan Pablo Goñi Capurro (Argentina)

 

 

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