Frases Célebres, Violeta Parra
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

24 de septiembre de 2016

Miren como gestionan los secretarios las páginas amables de cada diario, miren como sonríen angelicales, miren como se olvidan que son mortales.


Cuando se muere la carne el alma busca su sitio adentro de una amapola o dentro de un pajarito.


Es muy antigua costumbre andar pidiendo perdón después que hacen de las suyas.


Solo el amor con su ciencia nos vuelve tan inocentes.




Pa' cantar de un improviso se requiere buen talento, memoria y entendimiento, fuerza de gallo castizo.


El amor es torbellino de pureza original, hasta el feroz animal susurra su dulce trino, retiene a los peregrinos, libera a los prisioneros, el amor con sus esmeros, al viejo lo vuelve niño y al malo sólo el cariño lo vuelve puro y sincero.


Volver a sentir profundo, como un niño frente a Dios…


Qué pena siente el alma cuando la suerte impía se opone a los deseos que anhela el corazón.


Para olvidarme de ti, voy a cultivar la tierra. En ella espero encontrar remedio para mi pena.


Arriba está el cielo brillante de azul; abajo la tribu al son del cultrún le ofrece del trigo su primer almud por boca de un ave llamado avestruz.


Lo que puede el sentimiento no lo ha podido el saber, ni el más claro proceder ni el más ancho pensamiento.


Me gusta sentarme en la tierra porque sé que estoy firme y sentir la naturaleza en mí. Palparla con mis manos y sentirme cerca de ella para poder olerla.


¿Qué he sacado con el lirio que plantamos en el patio? No era uno el que plantaba, eran dos enamorados.





El rey de los cielos muy bien escuchó: remonta los vientos para otra región, deshizo las nubes, después se acostó. Los indios lo cubren con una oración.


Creciendo irán poco a poco los alegres pensamientos. Cuando ya estén florecidos, irá lejos tu recuerdo.


Luego vine a comprender que la escritura da calma a los tormentos del alma, y en la mía que hay sobrantes; hoy cantaré lo bastante pa' dar el grito de alarma.


Imposible que la luna le quite al sol su carrera. Más imposible será quitarme de que te quiera.


Me dio el corazón que agita su marco cuando miro el fruto del cerebro humano, cuando miro el bueno tan lejos del malo, cuando miro el fondo de tus ojos claros.

El humano está formado de un espíritu y un cuerpo, de un corazón que palpita al son de los sentimientos.


Para mí, la pintura es el punto triste y oscuro de la vida. En ella trato de expresar lo más profundo del ser humano. Mientras que la tapicería es la parte alegre de la vida.


Son tus ojos los que busco, no los encuentro. Son tus labios los que quiero ver sonreír pero ellos me son tan ingratos, pero ellos se burlan de mí.


(...) Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que, cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco, y en el alto cielo su fondo estrellado, y en las multitudes el hombre que yo amo.





El sol me mezquina las horas del día, la noche me puebla todas mis orillas, así voy rodando como el ave herida, me levanto, caigo, me paro enseguida.


Yo reconozco, amo y venero el canto a lo humano y el canto a lo divino, desde el punto de vista del texto literario y del punto de vista musical. Basta con conocer un verso a lo divino para conocer el espíritu fino, sabio y delicado del cantor chileno.


Solitario solo como luna esquiva, pa 'escupir mis penas me falta saliva la reseca el viento que siempre vigila, para sepultarme en su negra brisa.


Tenga calma la compaña ya viene la despedida; la poca sabiduría mis ocurrencias empaña. Siempre la suerte me engaña por mucha ilusión que tenga; que la fuerza me sostenga si el sacrificio es en vano, y no me condene, hermano: no hay mal que por bien no venga.


Adiós, corazón amante, ya me voy a padecer. Dile al cielo que no muera ay, hasta que te vuelva a ver.


Que vamos hacer con tantos embajadores de Dioses, me salen a cada paso con sus colmillos feroces.


Miren como blanquearon mes de María y al pobre negaron la luz del día; miren como le muestran una escopeta para quitarle al pobre su marraqueta, miren como se empolvan los funcionarios para contar las hojas del calendario.


Son tus ojos los que busco, son tus labios los que quiero ver sonreír.


Paso por un pueblo muerto se me nubla el corazón, aunque donde habita gente la muerte es mucho peor, enterraron la justicia, enterraron la razón, y arriba quemando el sol.


Yo no he tenido consuelo, muy penosa lo he pasado del ver que en tan poco tiempo de mí te hayas olvidado.


Presente yo te quise con locura ausente yo te quiero más, no sé si tu alma sentirá lo mismo saberlo una felicidad.

Imagen: pinterest.com

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