APRENDIENDO
Por:
Jorge Alberto Durán Ramírez*
Para Jorge
Al fin puedes vivir sin mí, ya no necesitas de la mano para
apoyarte; tus gateos y pasos vacilantes se convirtieron en grandes zancadas e
inquietantes carreras, hay pocos obstáculos en tu camino, tu mundo es casi
ilimitado.
Ya casi no requieres de mi ayuda para comer, las papillas y los jugos han quedado atrás, la
comida está preparada para cuando llegas y si no hay nada listo tú solo te
preparas algo, te sirves, comes, lavas los trastes, los alzas.
El baño ha dejado de ser momento de pelea, ya no necesito obligarte a bañar, ni hace falta que te revise la cabeza o atrás de las orejas, ya no veo si te lavas los dientes o te secas entre los dedos de los pies; ahora, cuando menos lo espero oigo la regadera, tus cantos desafinados y veo la frescura de tu juventud.
Tampoco me necesitas ya para vestirte, para ponerte los
calcetines y amarrarte los cordones de los zapatos, ni siquiera para escoger tu
ropa; tú solo seleccionas las prendas, te vistes a tu gusto y sales a
conquistar el mundo.
He dejado de ser tu compañero de juegos, tus juguetes, los
que quedan, adornan tu recámara y muy rara vez los usas; se acabaron los
caballitos, los luchadores, los peluches, las estampas, las naves y los
monstruos, ahora están los videojuegos, la música, las fiestas, los amigos, las
novias.
Las enfermedades casi han quedado atrás y junto con ellas
las noches de desvelo y preocupación; ahora una pastilla, una inyección y
nuevamente estás arriba, sonriente, inquieto, deseoso de hacer, crear y
recrear.
Se acabaron las lecturas nocturnas para conciliar el sueño,
los masajes para relajarte, el foco que creaba penumbra pero que te daba
seguridad, ya pocas veces te introduces furtivamente en mi cama, a media noche,
para seguir durmiendo; hoy, cuando no puedes dormir, tienes lecturas infinitas
y pensamientos que te acompañan en la velada y cuando el sueño te llama te
diriges a él y te abandonas sin temor.
Aunque todavía recurres a mí por un consejo, orientación, para hablar, a lo mejor para jugar o simplemente para hacernos compañía, al fin puedes vivir sin mí. Porque has aprendido a ser independiente, a valerte por ti mismo; porque sabes que tu vida está en tus manos, tomas tus propias tus decisiones, tiene tus propios pensamientos; hoy, hijo mío, soy yo el que tiene que aprender a vivir sin ti.
*Jorge Alberto Durán Ramírez es profesor de Educación Física, licenciado en Historia, aprendiz de artista. Le gusta la música folklórica latinoamericana, que interpretó hasta antes de casarse; gusta de escribir cuento y teatro, actividad que inició después de casarse. Creyente fervoroso de que el amor es el motor del mundo, lo practica antes y después de casarse, la mayoría de sus escritos versan sobre el mismo tema: El amor
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