Simulacro - Monoteatro sin palabras - Mónica Rodríguez Jiménez
Minuto a Minuto

SIMULACRO
Monoteatro sin palabras

Mónica Rodríguez Jiménez*

 En el escenario se ve una sala de estar, decorada con muebles vetustos.
Al fondo se ve una estantería con libros viejos. Al lado, en la pared, pende un retrato a carbon-cillo de una mujer peinada con moño italiano. Los bordes del retrato enmarcado amarillean. Junto al retrato hay una ventana.
En un primer plano, a la izquierda se encuentra un sillón orejero y una mesita auxiliar. A la de-recha del sillón, hay una mesa camilla con faldón rojo, parcialmente cubierto por un mantel de cuadros. En la mesa hay un vaso, una servilleta, una cuchara y una jarra de agua.

Entra en escena un hombre de unos setenta años, con batín de felpa abrochado.

HOMBRE:


Camina con pasos titubeantes, sosteniendo un plato con una lata de fabada que humea. Se acerca a la mesa donde deja con cuidado el plato y se sienta. Sin molestarse en volcar el con-tenido de la lata en el plato, sopla para enfriar y empieza a comer. Apenas ha probado tres o cuatro bocados, abandona la cuchara sobre el mantel y ésta cae al suelo. El hombre suspira y la recoge. Su rostro refleja hastío, que no parece ser producto de lo poco que ha comido.

Se levanta dejando la mesa atrás y se acerca, arrastrando los pies, al retrato y lo acaricia. Por primera vez, se le ve sonreír. Incluso canturrea. Pero su semblante pronto vuelve a ensombre-cer. Gruñe y se aparta del retrato después de golpear el cristal con el puño cerrado. El retrato apenas se tambalea.

El hombre se dirige al sillón y se deja caer sobre él. Mira la hora en su reloj. Sobre la mesita hay un transistor viejo. El hombre lo enciende. Enseguida gira la rueda del dial buscando otra emisora de radio, que tampoco parece convencerle. Repite el gesto varias veces, hasta que apaga el transistor y lo deja sobre la mesita. Vuelve a mirar la hora. Se pone las gafas y hojea un periódico que hay junto al transistor. Mira nuevamente la hora.

Se pone en pie y se acerca a la ventana. Se oye el ladrido de un perro. Poco después ladra un segundo perro y, pronto, otros tantos animales se unen a la jauría.
 
El hombre abre la ventana. Para ahuyentar a la soledad, en un simulacro inútil de sentirse acompañado, se coloca las manos alrededor de la boca a modo de pantalla, dispuesto a formar parte del coro de perros con sus ladridos.

Su boca, muda por el desuso, es incapaz de producir sonido alguno

 
*Premio Internacional de Microficción  Dramatúrgica “Garzón Céspedes” 2009. Gaviotas de Azogue 103.
**Madrid, España

 
francisco garzon cespedes.jpgFrancisco Garzón Céspedes (Cuba/España, 1947) es escritor, director escénico, periodista, comunicólogo, profesor, teórico de la oralidad y artista oral, vive en Madrid y en el mundo. Desde los sesenta son publicados sus textos brevísimos, primero de poesía experimental y, desde los setenta, de narrativa. Desde esos años su obra literaria gráfica ha sido expuesta en galerías profesionales, e incluida en libros y revistas de arte de: Bélgica, Cuba, España (Barcelona, Madrid), Francia, Italia, México, Uruguay, Venezuela, Yugoslavia, entre otros. Es uno de los escritores que más ha trabajado el texto hiperbreve: ha escrito cientos, muchos más de quinientos, reunidos en muy diversas colecciones. Y han sido impresos muchos de ellos en libros y antologados (entre otras en la reconocida La Mano de la Hormiga, España). En el 2002 publicó, primero como carpeta y de inmediato como libro de arte, la colección de cuentos de una palabra: “La burbuja de la síntesis” y la primera colección visual de textos narrativos de una letra (la acción en el verbo del título) “Cuentos de una letra”, ya en las Bibliotecas Nacionales y otras de varios países. Ha trabajado además otros varios géneros de la hiperbrevedad: un alfabeto literario visual, las definiciones, las sorpresas, los dichos, los pensamientos… De sus treinta y dos libros impresos en países de tres continentes se han vendido más de medio millón de ejemplares. Desde el año 2000 creó en Madrid el Taller de Escritura Creativa del Cuento Hiperbreve especializado en los textos de entre una letra y cincuenta palabras, el primero en su género. Entre otros premios, condecoraciones y reconocimientos es Premio Iberoamericano Ollantay. Dirige la Cátedra Iberoamericana Itinerante de Narración Oral Escénica y eventos internacionales de este arte en cinco países, del Teatro Vuotalo y la Universidad Tecnológica de Helsinki a la Casa Museo de la Obra Pía de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, del Teatro Fernán-Gómez / Centro de Arte a la Universidad Complutense de Madrid y al Teatro Calderón de la Barca de Valladolid. En el 2006 fueron editados dos libros suyos en Argentina y tiene varios inéditos. Julio Cortázar dijo de Garzón Céspedes: “entrega el prodigio de cada una de las palabras”.
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En cuanto al universo de la hiperbrevedad, los libros de cuentos y relatos, específicamente breves y brevísimos –o que contienen microficción–, de este autor dados a conocer por las editoriales son para adultos: Amor donde sorprenden gaviotas (Letras Cubanas, 1980), “Cuentos del narrador oral escénico”, en El arte escénico de contar cuentos (Frakson, España, 1991; en árabe, Ministerio de Cultura de Egipto, 1996), Cuentos para aprender a contar (Libros del Olmo, Colombia, 1995; Ediciones Antonio F. Prado, España, 2003), Cuentos para un mordisco (OEYDM, México, 2001); La burbuja de la síntesis / Cuentos de una letra / Alfabeto de la lucidez (Tres colecciones de textos visuales. CIINOE, México, 2002), Una historia improbable y otros textos (Ciudad Gótica, Argentina, 2006). Y para niños: Cupido Juglar, el niño más travieso (EDUCA, Costa Rica, 1985; Gente Nueva, Cuba, 1987); y para adolescentes y jóvenes: Cupido Juglar mensajero de la ternura (Amaquemeca, México, 1986).
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En el 2007 Thule Ediciones (Barcelona) en su Antología Los mil y un cuentos de una línea incluyó la mayor parte de los doce textos de la Colección “Los cuentos del loco”. Y en el 2009 la revista Asfáltica 6 (México D. F.), en un número antológico sobre microficción iberoamericana, publicó cinco de los cuentos hiperbreves inéditos de Garzón Céspedes.

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