Cuentos a dúo
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

2 de julio de 2016

ALAS

Ella le arrebata la foto. Es una imagen de los dos, del día en que se conocieron diez años atrás. Están sobre la mesa de un parque y la han tomado de pedes-tal: Caracterizan dos estatuas en plena declaración de amor. Parecen ángeles. Ahora, cuando los dos están ante la misma mesa, ella recuerda el fragmento de un poema que, al pasar de los años, escribió, y que decía: "Los ángeles son los mismos, pero las alas son otras".

 

ARABESCOS

Ella tiene delante la taza con el café humeante y a él del otro lado de la mesa. Derrama el café entre los dos y lo observa a él como si lo vislumbrara por prime-ra vez. Luego pone sus dos manos sobre el líquido y juega a hacerle creer que adivina el porvenir, leyendo en los arabescos del café derramado, el dudoso des-tino de su estrenado amor.

 

CANDADO

Ella de pie frente a él, se tapa la boca con las dos manos como si, poseedora de su propio candado, lo protegiera, para impedir que él, poseedor de la única llave: descubra "el secreto".

 

CENIZA DE ÁRBOL

Ella, en medio de la noche, arranca pedazos de cortezas de un tronco, y, cada vez, aprieta el trozo entre su mano hasta que lo vuelve ceniza de árbol. Así re-vive aquella noche de entrega, y con ese ritual, cree extraer del tronco, en cópula divina, la savia que la convirtió en esta madre sin el hijo que duerme, hecho cenizas, bajo aquel tronco.

 

COMIDA

Ella tiene por toda comida un pedazo de tortilla de cebolla. Y, mucha hambre. Él llega de la calle a devorarlo todo. Cada uno entra a la cocina por una puerta distinta; ella, desde el patio; él, desde el salón. La mesa con el plato queda en-tre los dos: Se miran, y, de pronto, en el cesto de basura, junto a la mesa, un hormiguero, con mucha hambre, comienza a devorar un pedazo de tortilla de cebolla.

 

PUERTA

Ella entra y cierra la puerta con él a sus espaldas: Gira, la abre y la vuelve a cerrar, y de nuevo la abre y lo mira al fondo de las pupilas como si fuera a tras-pasarle el agua de sus ojos. Él le sigue el juego, abre y cierra la puerta hasta abrirla y cerrarla para siempre.

 

RUTA

Ella gira sobre uno de los escalones que suben de una calle a otra. Casi ha llegado arriba tanto con sus piernas como con su decisión. Él ha quedado aba-jo y le grita: “Por allí no, iremos por mi ruta de siempre”. Ella sentencia: "Por aquí no iré nunca por mi ruta contigo. Aquí arriba encontré el camino de mi ruta de siempre."

Imagen: pizzbur.com

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