Día mundial del agua. Colibri no. 122
Minuto a Minuto

7 de abril de 2016

Temictiloni
Ica ee tepozteixmitl oniquitlamictiliac in cahuitl
yehuatl onechhuihuitlac monacayo,
quemanian yehuatl ohuetzcaya
queman nehuatl nenemiaya yohualpan
nenemilia, onitlaihtoac motoca.
ica tlapanahuiliztli
yehuatl onechtlachihuac huehue,
ihuan neh nihuehca monacayo cihuatl
ica paquiliztli yehuatl otlacuiloaya notzon
nechtlachiaya, nechcacahuaya,
onechnazatinpiqui ipampa amo onimitztlacaquiaya
icah ima onechcamapiquiaya
ipampa amo onomitztlahtoaya
zan nocuai onitlaihtpaya motoca
ma tehuatl nican
icah tlpanahuiliztli
yehuatl onechtlachihuac achicahuac
amo onicholoaya
ipampa axcan yehuatl ocochiaya oniquitlamictiliac
amo ocachi huetzcaz,
amo ocachi anmotematomaz.

Asesino
Tomé un puñal en la mano y maté al tiempo
ese que me había arrancado de tu cuerpo.
A veces se reía,
cuando caminaba en la noche,
pensando, diciendo tu nombre.
Con toda ventaja,
el tiempo maldito me sacó canas
y yo lejos de tu cuerpo
con alegría pintaba mi pelo
me miraba, se burlaba
tapaba mis oídos para no escuchar tu voz
con la mano cubría mi boca
evitaba que te llamara.
Sólo en mi cabeza repetía tu nombre
deseando estuvieras conmigo.
Con toda ventaja,
me arrebató la fuerza,
no podía correr a ti mujer.
Por eso hoy, mientras dormía
tomé el puñal en la mano y lo maté,
ya no se burlará, no reirá más
ya no podrá separarme de ti.

Narciso Castillo Sanguino, Nahuatlato, Izúcar de Matamoros, Puebla.

Texcalli “Un lugar fuerte”
Martín Santos, 15 años, curandero. Cuacuila, Huauchinango, Puebla, mayo, 2015.

Los santuarios naturales en la Sierra Norte de Puebla son lugares geográficos no construidos o con pequeñas construcciones, tales como piedras amontonadas, cruces o pequeños oratorios. Estos santuarios son generalmente donde moran los dueños del cerro, dueños de la cueva, dueños del agua, iteco tepetl, iteco texcalli, iteco atl, entidades poderosas y ambivalentes de la naturaleza que controlan las enfermedades, el clima, los recursos y los bienes, en ocasiones sustanciados con los santos católicos. Por ejemplo, Alicia Barabas (2006:66) asegura que algunos santuarios en Oaxaca se encuentran “en el entorno de cada comunidad aunque los santuarios emblemáticos de etnoterritorios o subregiones étnicas requieren un desplazamiento a veces prolongado”.  Para el caso de la Sierra Norte de Puebla (SNP) no se contrapone a lo que afirma Barabas. En las comunidades como Cuacuila, Xilocuautla, Ahuacatlán, Cuaxicala, Copila, entre otras de la SNP se encuentran santuarios naturales en el entorno de cada comunidad, sin embargo, santuarios emblemáticos como Nacpateco, Xochitepec, Cuhzazantla, Xoquiatenco, Ometepec, Molinotepec, requieren una peregrinación.    En este sentido, los nahuas de la Sierra Norte de Puebla señalan a los cerros como “castigadores” porque ya no se realizan depósitos rituales al mismo tiempo que se transgreden las reglas establecidas en la comunidad. “Los cerros nos están castigando, nuestra gente está haciendo la maldad, se están casando entre primos y en ocasiones con sus nueras. El huetztepetl y el cempoaltepetl nos castigan, son castigadores, por eso no llueve y nuestra milpa no crece”. Doña Manuela Zacatepec, de 94 años, campesina. Ahuacatlán,

Por otra parte, uno de los cerros emblemáticos es cuhzazantla, un santuario natural, ubicado en una comunidad nahua en la misma SNP. “Cuhzazantla es un lugar para un trabajo chingón, allí se cura la gente y se hacen maldades, pero también allí te dicen sí, se va a curar o no… allí los trabajos son chingones, se llevan a los tocadores (aludiendo a los músicos), siempre entra primero el tlamatqui y después los acompañantes y los músicos, cuando un curandero no sabe cómo llegar, se pierde en el camino y nunca llega a la teomesa. El lugar está como encantado y el dueño es muy fuerte, hay veredas por todas partes, pero uno que se va derechito y llega a la mesa y pone la ofrenda, allí está el altar de Cuhzazantla”. Don Alberto Romero, de 54 años, curandero. Xaltepec, Huauchinango, Puebla, abril, 2014.

Algunos especialistas rituales han escuchado hablar al dueño del lugar y lo han visto en forma de serpiente. “Cuando fui por primera vez a cuhzazantla, esa vez me llevaron, en ese entonces, todavía no trabajaba [como curandero], de repente sentí, que alguien me tocaba la espalda y escuché que alguien me dice: —Ya llegaste, yotiazihco. Y di la vuelta pero no vi a nadie, pensé que estaba loco, y casi les digo con los que fui que estaba escuchando, pero también como soy muy curioso y volví a escuchar yotiazihco y que me acerco más al altar de la cueva y me aleje de los demás y le contesté: Ahán yoniazihco, sí, ya llegué.

- Qué bueno que viniste me respondió y me dijo: — Espérate vamos a comer, y pensé que era una persona que me estaba haciendo una broma y le contesté:

- Sí, vamos a comer, pues, apúrate porque yo, ya tengo hambre, sino, ya me voy. Y dijo: — Espérame ahorita regreso. Y pensé: ahora si es una broma, y que siento en mi pie derecho ¡no manches! Una serpiente como de dos metros, iba subiendo en mi pie y no más llegó a mi rodilla y no sé porque no grité y no medio miedo, como si lo conociera o no sé, se subió en mi cuello y le digo: — Ah, tú eres que me está jugando la broma y se volvió a bajar y se fue… y entonces que me hablan. —Ya vámonos. Porque con el curandero que acompañé ya había terminado de poner la ofrenda y que nuevamente escuché: —No que te ibas a quedar a comer. Respondí —No te apuraste ya me voy. Y que me tropiezo y me caigo y en mi mera boca me encontré un pedazo de pan, allí en la cueva me dieron de comer cuando aún no era curandero”.

Texcalli “Un lugar fuerte”
René Esteban Trinidad, Nahua, Cuacuila, Puebla.

Es este mismo santuario natural llamado en náhuatl cuhzazantla, nos relataron lo siguiente "en el interior de la cueva es un pueblo entero, no sabemos sí, hay una salida, con trabajos entramos y en su interior es como una iglesia, allí nadie puede maldecir, tampoco se puede hablar mal del lugar, porque allí puede quedarse uno, allí se baila, el lugar es muy bonito, y pareciera que fue construida, se escucha como en el interior de la cueva hay agua, hay vida, para entrear a la cueva hay que llevar ocote, vela o lámpara, cuando se llega a la mesa allí se deja la ofrenda". Doña Luz Sampayo, 76 años, campesina, Cuacuila, Huauchinango, Puebla, Agosto 2014.

En este sentido, los habitantes de las comunidades de la Sierra Norte de Puebla describen al texcalli como "un lugar fuerte" en donde moran los dueños o señores floridos, en la actualidad se siguen realizando rituales terápeuticos, rituales agrícolas, en el que piden a las deidades que les "echen una manita" en la siembra y para sanar enfermedades, también cada año nuevo muchas personales asisten a ofrendar en los santuarios naturales, "cada quien con su curandero", así decía una señora nahua y, en efecto, acuden los curanderos nahuas, totonacos, otomíes de la SNP.