El basilisco y otras criaturas fantásticas
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

 

30 de enero de 2016

UN BASILISCO EN CIRCUNSTANCIA HUMANA

El basilisco, honrando su condición de serpiente nacida de huevo de gallina incubado por sapo, cacareó para de inmediato croar. Si atraía la atención del humano y éste le miraba sus enormes ojos amarillos moriría de inmediato: “Una condición humana menos.” Ansiaba el basilisco. Pero el humano, habituado a las tantas serpientes de su entorno con figuras humanas y a sus excentricidades, se aseguró de alejarse de inmediato sin ni siquiera un vistazo a aquellos quince metros de reptil coronados por una pluma escarlata. Reflexionando sí en que, “colmillos”, los de algunos de sus pretendidos semejantes. Esos ciertamente venenosos. El basilisco, de tan humillado, cuando intentó volver a cacarear no pudo decir ni “pío”.

Imagen: mysofarway.blogspot

UNA ACROMÁNTULA ANTE LAS COMISIONES EVALUADORAS

La acromántula perdió uno de sus ocho ojos en la lucha por devorar al mago. Sus posteriores intentos de ser declarada tuerta y obtener un subsidio de minusvalía fueron infructuosos. Los miembros de la Comisión Médica le explicaron que otra cosa hubiera sido de perder cinco ojos; una de sus patas de cuatro metros; una de sus pinzas, o, incluso, el chasquido que las de su especie producen por enfado; o, sobre todo, si hubiera perdido su secreción venenosa tan preciada. Por otra parte la Comisión de Reconocimientos se negó a acreditarle la hazaña de devorar al mago porque en sus excrementos, en las acromántulas defe-caciones, no se encontraron rastros humanos. De tal modo la acromántula degustó al mago. Lo digirió. Lo asimiló. Proceso todo tan absoluto que le resultó perjudicial. No hubo manera de que se autorizaran análisis científicos más exhaustivos. “Por cos-tosos.” Concluyó la Comisión de Reconocimientos. Y su portavoz señaló: “Si bien mucho hemos avanzado las arañas, sin discu-sión más que los humanos, nos queda un buen trecho por reco-rrer.” Y en ese instante veinticuatro ojos se clavaron en los siete invictos de la acromántula.

Imagen: agambiarra.com

UN CENTAURO CON VOCACIÓN DE CELEBRIDAD

El centauro buscaba desesperado a un hombre con cabeza de caballo. Y al cirujano dispuesto a arriesgarse. De la opera-ción los tres obtendrían algo valioso; en especial, notoriedad. Y en los tiempos actuales si de algo puede vivirse es de la fama.

Imagen: mitologica33.blogspot.com

UNA ESFINGE, DEL DESEO INDIVIDUAL A LA EXALTACIÓN COLECTIVA

La esfinge se enamoró de un león, y una vez más no supo cómo clasificar sus sentimientos en el marco de las posibles rela-ciones sexuales. Y, primera en el universo de las esfinges en no enamorarse de otra esfinge, al enunciar el conflicto fue conside-rada “inventora” al crear este misterio y añadirlo a la colección existente de acertijos y enigmas tan estimada por su especie.

Imagen: seresmitologicos.net

UN FÉNIX DESEOSO DE REENCARNAR

El fénix detestaba su inmortalidad que le impedía reencarnarse en ruiseñor. Deseaba cambiar las cualidades de su canto, ésas de aumentar el valor de los puros y de insuflar temor en los impuros. Cualidades que de tan útiles le parecían utilitarias. Cambiarlas por la belleza, sin más aparentes significaciones, del canto del ruiseñor.

Imagen: fondoimagen.com

EL HIPOGRIFO Y LOS UNOS Y LOS OTROS

El hipogrifo se hallaba empeñado en que la dualidad de su procedencia, aquella que tenía que ver con su cabeza de águila gigante y su cuerpo de caballo, y que tanto le aportaba y le permitía aportar, no fuera excusa para que unos y otros lo ignoraran en sus proyectos. Algo le había significado el conocer que eso mismo le ocurría a tantos que escribían en más de un género, y que terminaban por resultar excluidos de unas y otras antologías.

Imagen: leyendasmirdalirs.com

UN UNICORNIO CON DOS CUERNOS

El unicornio tenía dos cuernos, por supuesto los dos sobre la frente. Y uno arriba del otro. Su rabia no era por ser distinto, sino porque la incongruencia entre su nombre y sus cuernos, agigantada por los xenófobos, amenazaba con ser el pretexto para excluirlo de la compañía de otros unicornios.  

Imagen: secretosunicornios-pegasushadas.blogspot.com

 del libro: Ciertas fantásticas criaturas de Francisco Garzón Céspedes. COMOARTES ediciones.

 

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