14 de enero de 2015
Elda Ruiz y Beto Ballesvid conversan con Jonattan Aspeitia acerca del perfil psicológico de un asesino.
-Locura esquizofrénica o trauma en la personalidad.
-Niveles de violencia y estereotipos de género.
“YO NO QUERÍA HACERLES DAÑO, SÓLO QUERÍA MATARLAS”
DAVID BERKOWITS.
El problema de la criminalidad ha existido desde siempre y afecta a todos los países del mundo moderno.
Este problema ha estado presente en la historia de la humanidad, inclusive en la Biblia desde que Caín mato a su hermano Abel.
Aunque el asesinato va dirigido hacia una persona en particular este delito victimiza a más de una persona, victimiza a las familias, grupos étnicos y hasta naciones.
Como un asesino posee cierta realidad subjetiva y carencia de conciencia para realizar crímenes tan atroces como lo es, precisamente, matar. Así mismo se generarán una serie de cuestiones acerca de cómo llevan a cabo sus crímenes, por qué lo hacen, para qué lo hacen y cuál es el perfil criminológico de éstos.
La definición de asesino es muy amplia, debido a las múltiples definiciones, originadas en parte por su forma de actuar, su actitud, su consideración, etc. El término refiere originalmente a una persona que comete un asesinato. Según el DRAE, la palabra asesino/a proviene del árabe haššāšīn, que originariamente significa según la estructura de la palabra "adictos al cáñamo indio" o hashis.
Un asesino lleva en sí el sello de ser propenso a matar y que, en efecto, lo ha hecho. Pero, ¿qué hay en la mente de un asesino?
El asesino, como cualquier otra persona, posee una estructura psíquica específica.
DESAFECTO: Ya desde niño se observa el desapego y el carácter disimulado. No manifiesta inclinación por nadie, permanece indiferente al afecto que se le brinda.
AMORALIDAD: Padecen los perversos una insensibilidad moral más o menos completa, una falta de juicio moral y de noción de ética. Carecen de conciencia moral, ausencia de sentimientos morales.
IMPULSIVIDAD: La pérdida del sentido moral permite comprender fácilmente que los instintos no poseen freno alguno. Además de la ausencia de sentimientos éticos altruistas, se aprecia como disturbio final afectivo una gran irritabilidad, que unido a la falta de sentimientos morales, lo impulsan a cometer las más grandes brutalidades y crueldades, llegando fácilmente a actos agresivos (homicidios, lesiones)
INADAPTABILIDAD: El perverso muestra ya sus primeros contactos sociales en disciplina, crueldad y manifiesta tendencia a la actividad delictiva. La inadaptabilidad aparece tempranamente en el medio familiar, se sienten, estos enfermos, molestos a la autoridad de sus progenitores.
INCORREGIBILIDAD: Puede desmembrarse de lo indicado como inadaptabilidad. En efecto, el perverso no puede recibir los beneficios de la reeducación, pues son incapaces de alcanzar las posibilidades de una readaptación social siendo insensibles al castigo o al premio.
Con lo anterior tenemos que, si bien en cierto que un individuo que cuenta con estas características es prácticamente seguro que se convierta en un ser capaz de matar y de matar de maneras atroces, también existe un rango de probabilidad, muy bajo, pero existe, de que éste reprima sus deseos y jamás cometa un crimen de tal magnitud, quizá sólo llegué a lastimar.
Independientemente de lo anterior, ¿Cómo podemos cuidarnos?, ¿De qué manera nos podemos dar cuenta de que la persona que está a nuestro lado, puede ser un asesino?, ¿Qué se detona en la mente de una persona que puede acabar con nuestra vida en un instante?
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