Daniela Velasco, atleta de alto rendimiento.
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02 de_enero_de_2014

02 de enero de 2014

Abel Pérez Rojas comparte la historia de Daniela Velasco, joven mexicana medallista paralímpica.
-La discapacidad visual y el atletismo de pista.
-La combinación de la formación escolar y el atletismo de alto rendimiento.

Escucha: Daniela Velasco, atleta de alto rendimiento.

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Esta carrera no termina en la meta. Daniela Eugenia Velasco Maldonado sortea obstáculos imperceptibles, jornadas de 20 horas, desafía a la ambigüedad y al mundo normovisual. Su carrera la faculta en dos pistas: la de atletismo y la académica, en las aulas de la Preparatoria 9 Pedro de Alba. “Mi meta es terminar una licenciatura, pero aún no decido cuál; pensaba estudiar física o química, además de continuar con mi ciclo olímpico; sigo con mi entrenamiento para calificar a los Juegos de Brasil 2016”.

Sonríe como el óvalo de tartán, sitio que la ha transformado en Celeritas, aunque la velocidad contraste con su candidez. “Desde chiquita me gustó correr, me atraía hacer juegos donde tuviera que moverme. Cuando vi a Ana Guevara en las Olimpiadas de Atenas 2004, decidí practicar el atletismo, me llamó la atención; un par de años después me enteré que podía hacer deporte adaptado y entré al Centro Paralímpico Mexicano”.

La otra carrera

Al año de edad, terció la madre de Daniela, terminó sus ciclos de quimioterapia y radiaciones, pues su discapacidad se la dejó una enfermedad llamada retinoblastoma bilateral, es decir, cáncer en las dos retinas. Le quitaron el ojo derecho y durante un año acudió al Instituto Nacional para la Rehabilitación de Niños Ciegos y Débiles Visuales, donde le practicaron terapia ocupacional y le enseñaron cómo conducirse o cómo comer, entre otras cosas.

Nada ha impedido el atrevimiento de la universitaria. “Correr fue un reto porque al principio sí da miedo, tienes la sensación de que te vas a estrellar con todo, que te vas a caer, pero con una persona guía es más fácil. Toda la confianza se la entregas y dices ella ve y yo corro”.

Daniela explicó que en la disciplina donde se desempeña existen tres categorías: T11, T12 y T13. La primera se le asigna a quienes son totalmente invidentes; la T12, donde ella compite, a los que ven un poco más y que pueden distinguir formas y algunos colores, finalmente, la T13 corresponde a los que ven un poco mejor, pero no con la suficiente agudeza. Crèditos: UNAM-DGCS-003