
27 de agosto de 2013
Abel Pérez Rojas conversa con José Gabriel Ávila conductor de Ecléctica de las consecuencias de consumir comida de dudosa procedencia u origen y sin el conocimiento de cuál fue su tratamiento previo para poder ser ingerido.
Más de 100 mil millones de euros gastaron en comida los españoles en 2012. Toneladas de comida que debería ser segura y estar en condiciones de ser consumida sin problemas. Sin embargo, de manera cíclica, los medios de comunicación llevan a sus primeras páginas escándalos sobre alteraciones de la comida. La carne de caballo en hamburguesas de algunas marcas de carnes y los restos de bacterias fecales en los postres de Ikea han sido las últimas. Pero aún nos acordamos del E. coli en los pepinos o de la crisis de las vacas locas, que tanto alteraron a la opinión pública. Ante esta situación, ¿sabemos qué comemos? Los alimentos recorren una media de cinco mil kilómetros antes de llegar a nuestro plato, según un estudio realizado por la organización Amigos de la Tierra. Además, el estudio revela que, por ejemplo, una hamburguesa puede estar elaborada con carne de 10 mil vacas diferentes y haber pasado por cinco países distintos antes de llegar a las repisas de nuestro supermercado de confianza. Así, las empresas agroalimentarias tienen difícil seguir la pista a quién produce y los pasos que da un alimento, como nos han dejado claro escándalos como el de la carne de caballo en carnes de ternera. (Fuente: rumbodemexico.com.mx)








