
02 de septiembre de 2014
Abel Pérez Rojas realiza un enlace al noticiero Causa y Efecto donde habla sobre su artículo “Correr para evolucionar”.
Correr para evolucionar
Hoy me refiero al correr hacia la búsqueda de lo que está más allá de la mente y también como una vía intencionada para el ejercitamiento del cuerpo.
Con el paso de los siglos hemos descubierto que correr no sólo es una función de nuestro organismo, sino que es una red compleja de reacciones bioquímicas, músculos, sistemas, mecanismos, sentimientos, pensamientos e intuiciones que encierran grandes misterios y enseñanzas.
Correr no debe confundirse con el andar a prisa, no me estoy refiriendo al trajín de todos los días bajo la angustia, que nos asedia con el estrés y nos marca con la ansiedad, y nos encamina a todo el cúmulo de enfermedades vinculadas con el sistema nervioso.
Es cierto que son múltiples los motivos por los cuales llegamos a la práctica de la carrera asidua e intencionada, pero también es cierto que ya encaminados no es tan importante el cómo llegamos sino hasta dónde queremos llegar.(sigue leyendo aqui->)








