
9 de febrero de 2016
Jesús estuvo aquí en la tierra
y a los hombres dejó dicho:
Amaos unos a otros como yo, os he amado.
Pero el hombre quedó sordo no cedió por enterado.
¿Has visto cómo está el mundo?
No se encuentra hoy amor entre los humanos.
El egoísmo y él yo, lo ponen siempre delante,
son hombres de poca fe.
Piensan que pueden vivir sin Dios y así va el mundo:
pues el hombre no nació para dominar al hombre
sino que a este domina para su propia maldad.
Y de este modo la tierra está llena de tantos sufrimientos
y de tantos desengaños.
No creáis hombres que Jesús murió en vano:
él murió por perdonarnos a nosotros los pecados.
Y Dios promete que pronto ni la muerte,
ni los llantos, subirán al corazón
¡Qué todo quedará atrás olvidado en el pasado!
Hombres pensar un poquito, Dios dio a su hijo unigénito,
a la tierra fue enviando.
Él tuvo una muerte horrible y en él ¡nunca se halló engaño:
y el que crea en mí, aunque muera vivirá.
¡Es cosa de meditarlo!
Y si el hombre no estuviera tan ciego,
sordo, y falto de amor hacia los demás,
comprenderían sin dudarlo qué al morir
Jesús un día... ¡al mundo estaba salvando!
“No pertenece al hombre que está andando
siquiera dirigir su paso”
(Jer. 10:23)
Imagen: unmundoaparterosa.blogspot.com
Voz de Gaviota Romero Blandino.








