La belleza contagia: identifican las bacterias asociadas con los biopolímeros
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16 de noviembre de 2022

Estas sustancias de relleno son productos inyectables que modifican la apariencia del cuerpo con fines estéticos; pueden ser líquidas, de origen natural, y sintéticas, como por ejemplo la silicona líquida, ajenas a nuestro cuerpo, y en los últimos tiempos han despertado controversias por el riesgo que representan cuando en centros ilegales se utilizan sustancias desconocidas. Un estudio identificó las infecciones bacterianas presentes en estos procedimientos clandestinos.

Se estima que existen alrededor de 160 sustancias de relleno, clasificadas según el tiempo de absorción en el tejido desde su infiltración y sus características biodegradables, entre las cuales se reporta el uso de sustancias desconocidas o combinación de estas, que desarrollan efectos secundarios en los pacientes intervenidos.

Cerca del 97 % de los pacientes que acuden voluntariamente a estos procedimientos son mujeres y transexuales entre 17 y 73 años. Según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica Estética (ISAPS), en 2019 Colombia ocupó el tercer lugar en Latinoamérica en procedimientos estéticos, y Cali una de las ciudades con más casos, con 150.000 anuales, de los cuales gran parte son con biopolímeros.

A partir de la microbiología se encontró que en muestras de 113 personas que acudieron a servicios de salud por reacciones adversas a estos líquidos inyectables en Cali, cerca de 22 presentaban una presencia de más del 68 % de Bacillus cereusMycobacterium fortuitum tipo 2, o de Pseudomonas stutzeri, y casi un 32 % tenía una combinación de dos o más. Esto no se había caracterizado antes en el país.

Así lo detectó la bacterióloga Jennifer Bonilla Moncada, magíster en Microbiología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien con un grupo de investigadores se interesaron en identificar las infecciones asociadas con el uso de estas sustancias y el impacto en las personas que las usan, para lo cual evaluaron muestras de tejido de pacientes que consultaban por reacciones secundarias al uso de biopolímeros.

Desconocimiento, factor negativo

Según la investigadora, estos microorganismos llaman la atención en el área clínica por su baja frecuencia como agentes infecciosos en piel y tejidos blandos, con excepción del M. fortuitum tipo 2, que se ha asociado con el desarrollo de complicaciones por el uso de perforaciones en piel o procedimientos estéticos para disminuir la celulitis.

“La bacteria B. cereus está en todos lados y es oportunista, es decir que habitualmente no afecta a las personas con un sistema inmune sano; realizamos una secuenciación completa de su genoma para determinar la virulencia, y hallamos una fuerte asociación entre el uso de biopolímeros y las muestras de los participantes”, explica la magíster.

Agrega que dos de los principales factores de este problema es que el 78 % de las sustancias inyectadas son desconocidas para el paciente, y la práctica por personal no competente en este campo y en centros e instituciones no autorizadas.

“Por ejemplo, se puede dar que a un paciente le digan que le están inyectando ácido hialurónico en los labios o en los glúteos para que estén definidos y con el grosor que se quiere, pero en realidad lo que les estén aplicando sea una sustancia de mala calidad, y que debido a su carácter ilegal no se sabe qué es”, indica.

Las complicaciones secundarias al uso de biopolímeros –que pueden ser agudas o crónicas– se caracterizan por edemas o hinchazón, dolor intenso, pus y enrojecimiento de la piel; entre las más graves y notorias está el desarrollo granulomas, inflamaciones que se forman en la parte inyectada con el biopolímero o alrededor de esta.

Con el fin de evaluar la presencia no solo de bacterias, sino también de hongos y micobacterias en las muestras analizadas, la experta usó diferentes medios de cultivos microbianos, además de tecnología y métodos como la espectofotometría de masas MALDI-TOF y el análisis de la secuencia del gen 16S rRNA, que ayudan a determinar las bacterias presentes.

Las diferentes reacciones secundarias al uso de biopolímeros se consideran como una enfermedad; la denominación más usada es la de alogenosis iatrogénica, que está relacionada con el síndrome autoinmune inducido/inflamatorio por adyuvantes (ASIA).

“Algunas sustancias, como la silicona líquida, potencian la respuesta inmune al promover la proliferación celular y la liberación de proteínas como las citoquinas, relacionadas con el síndrome de ASIA, y en consecuencia con el desarrollo de enfermedades autoinmunes”, indica.

En la actualidad cursa en el Senado de la República un proyecto de ley que busca penalizar hasta con 25 años de cárcel los casos de aplicación indebida de biopolímeros, sin duda es un tema preocupante de salud pública que debe seguir siendo investigado y discutido para evitar más casos y complicaciones.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co
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