Entrenamiento adaptativo, necesario para deportistas posCOVID-19
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BOGOTÁ D. C., 09 de agosto de 2021 — Agencia de Noticias UN-

Sin embargo algunos síntomas pueden dificultar que se retome el entrenamiento, por lo que se establecen protocolos para el deporte y evaluaciones que permitan observar, por ejemplo, el comportamiento de la saturación de oxígeno, la ventilación y la frecuencia cardiaca en relación con algún ejercicio.

Así lo advirtió el profesor Camilo Povea, del Departamento de Medicina Interna de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), durante la charla “Secuelas potenciales del coronavirus y las implicaciones en el deporte”, del programa #SaludUNALContigo de la Facultad de Medicina.

Algunas secuelas de la COVID-19 en pacientes graves que han pasado por UCI están relacionadas con problemas de memoria a corto y mediano plazo, sobrecarga cognitiva, pérdida de la voz (probablemente por procesos de intubación), pérdida del olfato y del gusto, fibrosis pulmonar, neumonía, pérdida de la capacidad respiratoria, riesgo de daño miocárdico agudo, arritmia cardiaca, miocarditis, alteraciones hepáticas, trombosis, problemas de circulación, deterioro muscular, dolor y pérdida de movilidad, entre otros.

El profesor Povea, médico del deporte, afirma que “las secuelas se dan en una cascada de eventos que hipotéticamente se podrían explicar en algunos de los casos como las arritmias y las disfunciones microvasculares, por la tormenta de citoquinas que son lesivas para el miocardio”.

Según un estudio de la Federación Italiana de Medicina y Deporte, los italianos fueron los primeros en enfrentar una condición de pandemia, en la cual describieron que algunos atletas presentaban rangos de daño de miocardio.

Se detectaron arritmias cardíacas en personas asintomáticas y que desarrollan actividad física importante como parte de su profesión; estas fueron graves en el 8 % de los casos, leve en el 44,4 % y moderada en el 16,7 %.

“Desde el Ministerio del Deporte venimos adelantando un proyecto que busca explorar –a nivel funcional– el comportamiento de valores como la saturación de oxígeno en la sangre, la ventilación, la frecuencia cardíaca en algunos atletas, para evaluar su respuesta tras el paso de la enfermedad”, señaló el docente Povea.

Uso de mascarillas, la mejor opción

En el deporte los volúmenes de aire aspirado son mucho mayores (cerca de 240 litros en un minuto), por lo que es necesario un cuidado extremo, en el cual el uso de mascarillas juega un papel fundamental para limitar la salida de las microgotas de saliva y reducir la distancia a la que estas pueden llegar.

No obstante, el profesor Povea señala que “aunque ha habido mucha controversia sobre el uso de tapabocas en el entorno deportivo, no existe ninguna evidencia científica acerca de que el uso de la mascarilla quirúrgica sea perjudicial para la salud, por lo que es recomendable usarla en cada nueva sesión de entrenamiento y cambiarla cuando se humedezca o se ensucie”.

“La mascarilla no afecta la prueba de esfuerzo máxima ni disminuye los parámetros cardiorrespiratorios, metabólicos y de rendimiento del deportista, aunque sí afecta los parámetros de confort, por lo que solo sería necesario un periodo de adaptación o reacondicionamiento”.

“La única forma de evitar un desenlace perjudicial o peor es mantener la actividad física, pues según un estudio publicado por científicos ingleses, las personas inactivas tienen cerca de 2,3 más probabilidades de fallecer por la infección”, señala el experto.

Sin embargo, también advierte que la forma de recuperación tras secuelas y la condición física y de entrenamiento dependerá de cada atleta, por lo que este es un factor.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co