
07 de julio de 2023
- La Historia Jamás Contada -
Son recurrentes en la historia de la Humanidad épocas de gran difusión o intensificación del pensamiento mágico-religioso y sus prácticas asociadas que, independientemente de su efecto o no sobre el mundo real, sí que influyen en quienes están inmersos en ellas, llegando incluso a comprometer seriamente la salud mental de los constitucional o circunstancialmente susceptibles.
Un aspecto del que no se ocupan por supuesto sus entusiastas promotores y seguidores, pero tampoco estudiosos como historiadores, antropólogos, folkloristas y similares, que se limitan a dejar constancia de su existencia, pero que cualquiera dotado de algún poder de observación notará casi enseguida y comenzará a hacerse preguntas, ya que definitivamente algo raro está sucediendo en la vida de estas personas.
Pues no parece tratarse de tan sólo un nuevo pasatiempo u ocupación parcial o temporal de esos individuos, sino de algo que va absorbiendo inexorablemente todo su tiempo y energía, llevándolos más temprano que tarde a descuidar sus ocupaciones habituales, incluso las más básicas, para volcarse en algo que ni ellos mismos parecen conocer y los hace trastabillar en el que hasta hacía poco era su mundo de todos los días.
Como no podría ser de otra manera, el primero en percatarse de esta falta de correspondencia entre lo que intenta y sus capacidades “instaladas”, por decirlo así, es el propio sujeto, que no sólo se esfuerza en vano en conseguir lo que se ha propuesto, sino que empieza a sospechar que el Mundo -habitantes incluidos- se ha puesto en su contra.
¿Qué pudo haber pasado entonces que lo ha dejado tan inhabilitado?
Esta es la pregunta clave, pero no en un sentido existencial, cuya respuesta sería relativamente sencilla, casi de sentido común, sino clínico, pues bien podría tratarse de una distorsión en la percepción y aprehensión del mundo que lo rodea, es decir, no corresponde a la puesta en práctica de una Weltanschauung construida mediante una larga reflexión filosófica, sino de que efectivamente ya no ven su entorno como lo hacían hasta hacía muy poco.
Pero no fue el Mundo lo que cambió, sino el sistema de referencias por el que se guiaban en él, al haber adoptado un conjunto de relaciones entre las cosas no sólo no comprobadas o demostradas -supersticiones, al fin y al cabo- sino renunciando expresamente a intentarlo siquiera, entregándose a la pura creencia en alguna Autoridad que así lo dejó establecido en una doctrina cualquiera.
Estamos ya entonces en el terreno de la fe, en el cual las cosas son o suceden por designios misteriosos que sólo a alguno o algunos les está dado conocer y que trasmiten benevolentemente al resto de los humanos, a los que consideran con la obligación no sólo de creer sino de normar toda su vida por tan dudosas revelaciones.
En resumen, que el Mundo se les volvió extraño, se les “reencantó”, pasando de la Entzauberung que describió Weber a una Wiederverzauberung cuando menos sospechosa.
Si todo quedara en eso, no pasaría de ser un problema personal, pero el hecho es que estos nuevos conversos suelen dedicarse a partir de entonces a tratar de convencer a todos de adoptar sus insólitas creencias, con el previsible rechazo generalizado que sólo los conducirá a afianzarse aún más en ellas.
Por eso, antes de introducirse en un MUNDO RARO, no sólo mágico-religioso sino de cualquier tipo, conviene preguntar, informarse, porque puede ser que, una vez dentro, ya no sea posible abandonarlo.

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








