¿Inteligencia y creatividad automáticas? (Artículo)
Minuto a Minuto

07 de marzo de 2023

- La Historia Jamás Contada -

Ha causado gran revuelo mediático el reciente anuncio de la disponibilidad de un programa aparentemente capaz de realizar tareas antes -se creía- sólo posibles para humanos y, además, dotados.

Una reacción nada nueva ni mucho menos. Recuerdo entre mis lecturas juveniles un detectivesco análisis nada menos que de Edgar Allan Poe sobre “el Turco”, un autómata que jugaba al ajedrez como todo un maestro, empleando para ello un mecanismo a la steam punk, como correspondía a la época. (Poe fue contemporáneo exacto de Fryderyk Chopin, el gran pianista y compositor polaco de la Época Romántica.)

Y si retrocedemos más en la Historia, encontraremos parecidos “ingenios” -como se llamaba entonces a estos dispositivos- irrumpiendo de cuando en cuando para maravilla de la masa y no pocos intelectuales racionalistas que aportaban su contribución al tema de moda.

Como la calculadora de Pascal, por ejemplo. Sin olvidar que otro insigne matemático francés, René Descartes, comparó funcionalmente al organismo vivo con una máquina, dejando establecida la posibilidad conceptual de un ciborg (cibernetic organism), híbrido de forma de vida y artilugio mecánico. Por ahí andaba el hilo. (Por cierto, a finales de los años 70, con el advenimiento de la computadora personal, los ajedrecistas automáticos no fueron más mecanismos de relojería sino programas de cálculo acordes a las nuevas circunstancias y tecnologías.)

En el terreno de la música, yo había comenzado mis exploraciones a mediados de la década, estimulado por mi “descubrimiento” de las matemáticas finitas y discretas y sus interesantísimas y muy útiles aplicaciones, que me llevaría unos años después a conocer a otros músicos con similares inclinaciones matemáticas, tecnológicas y didácticas que mencioné en un artículo anterior: INCORPORANDO MATEMÁTICAS A LA MÚSICA, disponible en el blog sabersinfin.com.mx bajo la etiqueta con mi nombre.

También el la Biblioteca Franklin encontré un interesante libro sobre avances tecnológicos, uno de cuyos textos había sido escrito por Lejaren A. Hiller, uno de los involucrados en el proyecto de componer música automáticamente mediante ILLIAC, la computadora de la Universidad de Illinois en Urbana, con elocuentes no sólo resultados sino también prolegómenos tanto teóricos como prácticos.

También localicé un artículo, esta vez en el SCIENTIFIC AMERICAN, que describía el “algoritmo de Voss”, un procedimiento para generar una secuencia (semi)aleatoria de números a través de un juego de dados, en la que cada número resultante correspondía a una nota en particular, que cuando se escuchaban en sucesión, sonaba “como a música”, sin serlo, naturalmente. A esta secuencia también se podía, como en la ILLIAC SUITE, imponerle un conjunto de restricciones o “reglas de composición” –“filtros”, las llamaríamos ahora- para imprimirle el sello estilístico deseado…

¿Les suena familiar? ¡Es la inteligencia artificial detrás de la creatividad automática tan proclamada estos días! Para ir más allá, habría que investigar otras vías que lleven con mayor certeza al objetivo buscado y no quedarse empantanados en la grosera “estadistización” de los big data como hasta ahora. Hay que evolucionar también en esto.

Es una tarea multidisciplinaria que exigiría de los “creativos” en las más diversas áreas, el dominio no sólo de la suya propia, sino también el conocimiento de los conceptos y perspectivas de algunas sofisticadas (fancy) ramas de las matemáticas.

Interesante, ¿no les parece?

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.