El amor y el miedo en tiempos de enfermedad:
Un análisis psico-neuroendocrino
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México, México
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11 de noviembre 2022
La enfermedad según la definición de la Organización Mundial de la Salud es: "Alteración o desviación del estado fisiológico en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible" (Organización Mundial de la Salud. (Octubre de 2006). Constitución de la Organización Mundial de la Salud. 45. Ginebra).
Es de todos conocido, que las personas enfermas comparten su enfermedad con su entorno social al comunicar su enfermedad a los demás. Lo que provoca que, los destinatarios de la comunicación respondan con amor, consuelo y apoyo hacia las personas enfermas, o con miedo, evitando a los individuos enfermos y los eventos asociados con su enfermedad. Hay evidencia de que la relación entre el individuo enfermo y su entorno social involucra mecanismos neurobiológicos similares a los que median el vínculo social. en los que participan eventos nerviosos de la amígdala, corteza del cíngulo, corteza prefrontal, tálamo, hipotálamo e hipocampo y secreciones neuroendocrinas liberando diferentes hormonas y neurotransmisores, entre los que podemos mencionar a la oxitocina, la vasopresina, testosterona y estradiol como mediadores del amor, del apego y conducta de apoyo y consuelo, mientras que el cortisol y las catecolaminas: dopamina, ácido gama amino butírico y acetilcolina son mediadoras del miedo y de la conducta de evitación de la convivencia y la interacción social con los individuos enfermos (Arakawa H, et al. Neuroscience. 2010 Dec 29; 171(4):1141-51 )
Los humanos y los animales reconocen la condición de salud o enfermedad de sus congéneres mediante la percepción de señales y conductas motoras específicas, tales como disminución de la actividad de interacción social, letargo, cansancio adormilamiento, disminución del apetito, cambios de la coloración de la piel y mucosas por la fiebre, parpados caídos, cara abotagada y cambios en el olor, signos que determinan la comunicación social y modulan los mecanismos neuronales que regulan la respuesta innata de enfoque acercamiento-amor, miedo-evitación hacia los individuos enfermos.
El comportamiento de los individuos ante la enfermedad se desarrolla en respuesta a la producción de pirógenos endógenos llamados citocinas por parte de las células inmunitarias en respuesta a patógenos microbianos, estas moléculas al actuar directa o indirectamente sobre el cerebro, inducen fiebre y una serie de adaptaciones metabólicas y conductuales destinadas a minimizar el gasto de energía y aumentar la producción de calor mediante la producción de escalofríos, además de los cambios bioquímicos inducidos por las citocinas como el secuestro y la consecuente disminución en sangre de zinc y hierro que inhibe la reproducción y crecimiento de los patógenos (Hart BL. Neurosci. Biobehav. Rev. 1988;12(2):123-37).
En resumen la relación entre el individuo enfermo y su entorno social involucran mecanismos neurobiológicos, inmunológicos, endocrinológicos y psicosociales que determinan la relación amorosa-aceptación-apoyo o de miedo-rechazo-evitación con sigo mismo y con los demás.
Ya que las personas reaccionan de manera muy diferente cuando están sanas o enfermas, lo cual sugiere que el componente emocional del comportamiento de enfermedad está, al menos en parte, formado por expectativas de amor y rechazo que determina las respuestas emocionales que ayudan al paciente a mejorar o agravar su condición de salud-enfermedad.
Enrique Canchola
Es Doctor y neuroendocrinologo
Por la UAM y por la Universidad autónoma de México
y Profesor de Anatomía Humana,Fac.Med.UNAM








