El arte cotidiano y su importancia para construir la conciencia (Artículo)
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Al Interior del Espejo, 2016 (detalle) Escultura de Miguel Peraza

El arte cotidiano y su importancia para construir la conciencia
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México, México.
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25 de julio 2022
Apercibir en lo cotidiano el arte es concebir el espíritu humano que está lleno de creatividad, encontrar el arte en los objetos con los cuales convivimos día con día y que sirven algunos para facilitarnos la vida, otros, para alimentar nuestro cuerpo y algunos para nutrir nuestra alma, nos convierte en afortunados y en exiliados continuos de lo cotidiano.
El hombre a través de su tránsito en la historia evolutiva fue plasmando su experiencia subjetiva en cada objeto como un mecanismo de transferencia de su conciencia espiritual, creando formas que representan figuras mentales que fueron paulatinamente adquiridas a través de su experiencia ancestral, las cuales le permitieron crear un mundo externo que a través del interfaz cerebral pudo convivir con el mundo interno para consolar a la mente y evitar ser preso de la soledad y la incertidumbre a la cual está condenado el espíritu humano.
A lo largo de la experiencia plástica el hombre desde la antigüedad fue plasmando la representación de su entorno coloreándolo con tonos que simbolizaban sus sentimientos sus emociones, sus alegrías sus tristezas sus soledades, su valentía y la interrogante fundamental de quien soy y para que estoy en este mundo. Con el color negro y blanco en el arte, en las pinturas y esculturas el hombre ha encarnado la soledad el peligro a lo desconocido y la búsqueda de la fortaleza ante la desdicha y la adversidad. Con el rojo ha interpretado la pasión, el amor, la energía y la lucha que tiene que realizar para sobrevivir. El amarillo representa la ira el coraje el valor para vencer a los adversarios y a la naturaleza y con el color marrón, trae a la memoria que la tierra es el hogar del hombre, lugar donde debe conquistar la seguridad luchando contra los peligros terrenales y divinos.
Posteriormente cuando el interfaz cerebral transita de una etapa nómada a sedentaria, el hombre deja de buscar las respuestas a sus interrogantes existenciales en la naturaleza y busca las respuestas en la divinidad, lo cual permite el surgimiento del Romanticismo, cuya finalidad principal fue la transmisión de los valores y principios religiosos a través de temas bíblicos coloreados con tonos ocres que captan rápidamente la atención e inducen dinámicos sentimientos compasivo y con color terracota que da la fuerza emocional para enfrentar momentos de lúgubre oscuridad, tristeza, desaliento y desesperanza.
De la misma época es la corriente Gótica del arte, florecido en Francia, que aportó el uso del arco ojival que representa donde se puede proteger el hombre y el ojo de Dios que todo lo ve, que todo lo juzga para premiar y castigar los actos del hombre. Los colores predominantes del gótico son el púrpura, el verde, el azul, con retoques discretos de oro y rojos tenues, los cuales representan las más elevadas cualidades humanas; el color purpura y el azul, evoca la elevación del espíritu humano, el amor de Dios para el hombre, la bondad de los santos para la intercesión ante Dios por los pecados y penurias del hombre y a través del perdón de Dios el hombre alcance la felicidad y el bien propuestos por las corrientes filosóficas de Platón y Aristóteles.
Tiempo después el movimiento Renacentista, recupera del movimiento Gótico y del Romanticismo a la figura humana y la representa con una nueva ideología filosófica enmarcada en proporciones matemáticas perfectas, donde la figura humana se mezcla con los dioses y seres mitológicos, los colores predominantes de esta época artística son los tonos azules, negros, blancos y terrosos, que representan la excelsitud de espíritu humano el amor y la bondad frente a la maldad.
Posteriormente el Manierismo y el Barroco con sus exageraciones nutridas con la subjetividad manifiesta con una profunda ambigüedad el primero y con una extravagancia y exageración el segundo, con matices claroscuros, se retoman los componentes humanos y divinos del hombre que viven entre las luces y las sombras.
En la época contemporánea, que según los historiadores del arte comienza a finales del siglo XVIII, la expresión artística fue ampliamente influenciada por movimientos sociales, las guerras y la Revolución Industrial, lo cual dio entrada a una serie de tendencias artísticas entre ellas:
El Impresionismo, que permitió experimentar y jugar con la luz y las texturas dando obras de colores vibrantes fuertemente atrayentes a la vista.
El Posimpresionismo que plasma la forma subjetiva con la que cada individuo percibe al mundo
El Cubismo, en el cual se representa al hombre en su reducción geométrica plana poco colorida con tonos que evocan la angustia y el espíritu desgastado por la miseria humana.
El Surrealismo, que explora el subconsciente del hombre con sus traumas, sus miedos, sus anhelos y sus pensamientos a los que representa en forma caótica con elementos incongruentes evocando a la naturaleza de la mente humana.
El Pop Art que retrata a la sociedad humana contemporánea en la que su necesidad de consumo es lo más importante para satisfacer sus necesidades. Las características de este movimiento son el uso imágenes repetidas de colores llamativos en fondos punteados que inducen ansiedad motora.
El Minimalismo que consagra la simplicidad extrema y proclama la filosofía de que “menos es más” conservando su atractivo visual a través del uso de colores neutros y los espacios llenos y vacíos que conforman los elementos de la obra.
Y el arte Galante, corriente artística que nace, florece y muere en Francia en el siglo XVIII en el cual la mujer y sus encantos adornados con la sensualidad vacía de valores y ternura es coloreada con tonos rosas, pasteles, azules y rojos en un exquisito y refinado equilibrio que despiertan las emociones erótico-amorosas, tendientes a la emancipación de la represión sexual de esa época.
Es importante resaltar que el arte cotidiano bañado de todas las corrientes artísticas antes mencionadas es el resumen de toda la creatividad humana la cual facilitó la evolución cerebral, biológica, mental y espiritual del hombre y le permitió alimentar el alma para alcanzar la felicidad, por estas razones el hombre moderno es afortunado al poder disfrutar en el arte cotidiano la experiencia subjetiva que fue construyendo la conciencia humana a lo largo del tiempo porque lo tiene a la mano con lo cual se cumple la premisa del escultor mexicano Andrés Peraza “solo cuando el arte es para todos es arte”.
Detalle  de Escultura de Miguel Peraza.
Lecturas
Historia del arte. Editorial Salvat Mexicana de Ediciones, S.A. de C.V. 1979
J. y F. Gall
La pintura Galante. Breviarios, Fondo de Cultura Económica, México 1966

Enrique Canchola Martínez 

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