Salvador Calva Morales: el fraile del orgasmo (Artículo)
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Salvador Calva Morales: el fraile del orgasmo

Enrique Canchola

junio 16 de 2022


La pluma del poeta y doctor Salvador Calva Morales va recorriendo las veredas celestiales de los cuerpos cósmicos de las mujeres amadas, sus letras famélicas buscan saciar su hambre y su sed en las secreciones de los epitelios frondosos dónde el amor encuentra la seducción adictiva.

Las letras van abrazando los latidos de la pasión donde la vida encuentra la bendición recorriendo la gloria y el infierno en el altar de los pudendos donde gritan de alegría la locura del corazón y las emociones como mariposas revolotean en el bosque cerebral y se van metiendo en las playas de los mares corporales, donde los labios buscan su destino en los puertos de la amada y las manos como prolongaciones mentales recorren los senderos ocultos de la imaginación descubriendo los mecanismos psíquicos en la belleza de damas ardientes de ojos de diosas de piel rosada y fragancia de gardenias inmaculadas.

Los versos de Salvador Calva, como lenguas insaciables en ronda vertiginosa beben la sangre y el fuego de los labios y de los manantiales de los pechos femeninos que secretan las mieles adictivas que seducen los latidos del corazón.

Las estrofas del poeta como náufrago desesperado recorren las olas del contorno corporal mientras las inquietas pasiones dando vueltas y más vueltas, intentan sostenerse en el delta de los pilares del amor, dejando que la boca ruede de arriba abajo y de derecha a izquierda abrazando los receptores de la piel para percibir y decodificar las tormentas que salen de los gemidos que compone el vientre adornado con jazmines y claveles ante el estímulo de la dialéctica viril.

Las estrofas de la poesía del poeta Salvador Calva, encuentran la bendición en los ojos apacibles de las enamoradas que irradian misterios y en las miradas que salen debajo de sus pestañas, localizan la gloria y el infierno, la locura y la razón, el bosque y el desierto, la vida y la muerte en reposo.

El poeta con sus letras da gracias al cielo bondadoso por el orgasmo otorgado en cada día, por permitir disfrutar de las mieles del placer y por el ejercicio kundalínico que une al vago paraíso con el cosmos del placer infinito donde los amores se encuentran con seres celestiales y comulgan con la psicología surrealista y el poeta transmuta de escritor romántico-sensual y erótico a fraile del orgasmo.

Enrique Canchola Martínez
16062022 Ciudad de México

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