El fenómeno poltergeist desde las neurociencias (Artículo)
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El fenómeno poltergeist desde las neurociencias
Enrique Canchola Martínez
Universidad Autónoma Metropolitana-Iztapalapa
Ciudad de México, México. Julio 15 de 2021

La palabra poltergeist proviene del alemán polter “golpear” y geist “espíritu”, sin embargo tiene muchas más interpretaciones, por ejemplo: fantasmas o espíritus inquietos, burlones, duendes juguetones, etc. Este fenómeno se caracteriza por lluvia de piedras y polvo y otros objetos pequeños, lanzamientos y desplazamientos o levitación de objetos incluyendo muebles pesados o la producción de ruidos intensos, luces, apariciones o desapariciones de objetos y olores fétidos, este fenómeno es capaz de interferir teléfonos y otros equipos electrónicos, encender y apagar luces e incluso llegar a lesionar físicamente a algunas personas, es un evento de aparición abrupta que puede durar algunos minutos, algunas horas o varios meses o años.
La presencia de este fenómeno se ha reportado en todo el mundo y hasta la actualidad no ha sido cabalmente explicado motivo por el cual ha sido investigado desde todas las perspectivas posibles abarcando principalmente cuatro posibles hipótesis:
1.- Producido por inteligencias y conciencias desencarnadas, es decir, por de espíritus de muertos, duendes o fantasmas, brujas, el diablo u otros demonios.
2.- Producto de inteligencias extraterrestres superiores a la inteligencia y capacidades humanas para dominar las leyes físico-químicas, atómicas, gravitacionales y electromagnéticas y mecánicas del universo.
3.-Alteraciones geomagnéticas, aumento de concentraciones iónicas que propician la formación de esferas de gases que se mueven en forma caprichosa, aumento o disminución de la fuerza de gravedad y de la concentración electromagnética y
4.-Fenómeno ocasionado por la mente.

El propósito de este escrito es analizar, desde la perspectiva de las neurociencias, la fenomenología del poltergeist y las características neuropsicológicas de las personas que tienen la capacidad de generar este fenómeno.
La interacción de la mente con las funciones corporales, con el ambiente y la capacidad de generar cambios ha estado ligado al hombre desde la aparición de la inconciencia y la transformación de esta en auto-conciencia; lo cual ha permitido al cerebro canalizar a través de la hipnosis, la bio-retroalimentación, la meditación, las visualizaciones, la oración y las emociones, el poder de la mente para gobernar eventos físico-químicos-magnéticos y psíquicos.
La capacidad psicokinética de la mente-cerebro fue explorada y reportada por el médico austriaco Franz Mesmer (1734-1815) en su obra sobre la teoría del “magnetismo animal” y su alumno el francés Armand Marie Jacques de Chastenet, Marqués de Puységur (1751-1825) exploró el trance hipnótico y describió los rasgos asociados a las personas susceptibles de tener eventos mentales no explicables.
La existencia de los fenómenos poltergeist se conocen desde la antigüedad, William Barrett (1844-1925) y Federic W.H. Myers (1843-1901), ingleses fundadores de la Society for Psychical Research a finales del siglo XIX, fueron unos de los primeros en investigar este fenómeno y en los años 30s del siglo pasado, el psicólogo e investigador psíquico húngaro Nandor Fodor (1895-1964), propuso la teoría de que estos disturbios poltergeist no son causados por espíritus sino por situaciones alteradas emocionales asociadas a ira reprimida, hostilidad y tensión sexual, posteriormente a partir de los años 60s William G. Roll (1926-2012) y colaboradores mediante una serie de investigaciones exhaustivas encontraron relación entre la disfunción psicológica y la actividad poltergeist; reportaron que el fenómeno es una psicokinesis espontánea recurrente y que es una manera involuntaria de expresar emociones alteradas: enojó o temor a ser castigado etc.
Esta hipótesis hoy en día es plenamente aceptada por la psicología y el psicoanálisis ya que la psicoterapia hace desaparecer los fenómenos poltergeist. La edad promedio de las personas con esta capacidad es de 16 años con predominancia de mujeres y desde el punto de vista psicodinámico endocrinológico, se ha relacionado al poltergeist con la pubertad, etapa en la cual los niveles hormonales y de neurotransmisores cambian abruptamente provocando alteraciones emocionales con claro significado psicosexual e inestabilidad neurológica que guarda relación con la aparición de enfermedades psiquiátricas.
Nandor Fodor en su libro Freud, Jung y Ocultismo, propone qué el poltergeist es una forma mediúmnica diferente del desarrollo y expresión de la personalidad y Carl Gustav Jung (1875-1961) dice que todos tenemos potencial, consciente o inconsciente, para lograr efectos psicokinéticos poltergeist a partir de nuestra energía mental y su interacción con la materia.

Desde la perspectiva de las neurociencias estudios electromagnéticos cerebrales, neuropsicológicos y de neuroimagen de personas que tienen la capacidad poltergeist, se ha encontrado que presentan variaciones del cerebro, especialmente del lóbulo temporal y frontal y una personalidad típica poltergeist: adolescente con baja tolerancia a la frustración, agresión y hostilidad; además de presentar tensiones psicosociales y epilepsia.
Finalmente es importante mencionar la teoría “del campo psi” de William Roll que establece la relación entre la actividad mental y la energía electromagnética y su manifestación en la generación de campos gravitacionales capaces de generar movimiento de los objetos.
Teoría que puede ser en la actualidad explicada desde la física cuántica y nos permite entender la relación de los eventos psicoquinestésicos con el cerebro y la mente y tener presente que el fenómeno poltergeist es una neuro-fenomenología producto de la interacción entre la red neuronal, las sinapsis, las hormonas y los neurotransmisores que permiten la aparición de fenómenos no explicables en los cuales los factores emocionales son los que establecen principalmente la unión entre el origen aparente de la percepción y el conocimiento individual, lo que nos recuerda la frase de San Agustín que dice “no existen milagros que violen las leyes de la naturaleza, existen sólo eventos que violan nuestro conocimiento limitado de las leyes de la naturaleza”.

Lecturas
Parra, Alejandro
Actividad poltergeist y el caso "Andrés Venier": Algunas consideraciones neuropsicológicas,
fenomenológicas y psicodinámicas
Persona, núm. 8, 2005, pp. 107-126
Universidad de Lima,
Lima, Perú.
Fodor, N. (1971). Freud, Jung and occultism. Nueva York: University Books
Roll, W. G. (1964). The psi field. Proceedings of the Parapsychological Association, 1, 32-64.

Enrique Canchola Martínez
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