No te justifiques
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

4 de julio de 2016

Al saberte con él comprendo tu placer, en breve tiempo tú comprenderás cuál fue mi dolor. Fue tan inmenso el amor que le entregué, como profundo el dolor que él me regalo.

Hoy miro tus ojos con ese brillo y tu rostro de satisfacción, orgullosa vas a su lado, y aún no sabes lo que hay detrás de ese pecado.

Crees que su pasión solo será tuya, mas no sabes que su ego insaciable turba su mente y te destrozará con amargura.

Tú en el lecho entregas amor, él en cada mujer deja dolor. No comprendes aún que su juego de conquista no tiene un final feliz, hoy estás tú, como fachada principal, mas ignoras todas las caras ocultas que poseen los instantes de satisfacción letal.

Los momentos de amor que te prodiga, alguna vez fueron míos, y al igual que tú, sin saberlo compartía sus caricias y sus besos, creyéndolos solo míos.

Infiel es el hombre que hoy tienes en tus brazos, que yo tuve entre los míos, infidelidades infinitas dolieron en su tiempo, ahora serán tuyas las caricias y los besos, mas aún con ellos llegan los sinsabores por cada una de ellas lágrimas y dolores; hasta que el ardor en tu pecho te diga basta y comprendas que no es tu amor el que puede cambiarlo, ni el de nadie más, por que él no conoce el amor, solo conoce el egoísmo innato.

En sus raíces él conoció lo que cree amor, con dolor y engaños, angustias y mentiras, eso es lo que va prodigando a su paso; no fuiste tú la única que sucumbió a sus encantos; hubo muchas que creyeron en la dulzura de sus palabras y en la letanía de sus promesas.

El autoengaño que necesitamos para seguir junto a él, se prolonga de acuerdo a nuestra necesidad de sentirnos amadas, el infiel no puede ser fiel, no por ser malo e indolente, sino por tener esa necesidad de sentirse valioso y un hambriento ego.

Crees que ganaste el trofeo al quedarte con él, crees haberlo arrebatado de mis brazos, mas no es así, yo fui quien se cansó de sostener entre mi ser una relación marchita, hecha trizas, no fuiste tú quien lo arrebató de mi lado, fue ese pequeño destello de dignidad y amor propio que despertó después de tanto dolor.

En mi pecho el amor que tuve por él, hoy se alberga un verdadero cariño por los tiempos vividos, más nunca le guardaré rencor, si así lo hiciera, eso solo me encadenaría a su recuerdo, a su dolor y desamor, hoy que conozco el verdadero amor, solo puedo desearte que entre la batalla del amor por él y el amor por ti, salgas bien librada.

Si en algún momento ganara el amor por el recuerda que no es amor, es tu propia necesidad y te habrás perdido; yo sé lo que es mirar tu reflejo en sus ojos, se lo que es tener esos labios en tu piel, y esas mismas sensaciones te llevan al profundo dolor que te causará su ego; sumisa de amor o miedo esa serás, como lo fui yo.

Te comprendo mujer y algún día me comprenderás, triste para ti será ese día que sus infidelidades, sus abusos y engaños te mancillarán la dignidad y el amor propio.

Lo sé y te deseo suerte, yo la tuve al cruzarte tú en nuestro camino, me diste la oportunidad de soltarlo sin sentirme culpable de abandonarlo, me di la oportunidad de volverme a enamorar, de encontrarme y saber que el amor no duele, que el amor es recíproco, que el amor proviene del alma por lo tanto es puro y no daña, ni engaña, ni manipula.

Gracias te doy y no tienes por qué pedirme perdón por habértelo llevado, no fue así, no te justifiques ante mi, tu compromiso de valores no es conmigo, es contigo; no te justifiques que el amor te hizo luchar por él, a eso se le llama necesidad, pero no eres tú quien debía respeto y fidelidad a mi relación, sino eso es cuestión de dos.

No me pidas perdón ni mucho menos me des explicaciones, no son necesarias; él quiso darme esas justificaciones en el momento de negarte, más ya era tarde para él y era el tiempo para mí; ese tiempo que yo necesitaba para librarme de ataduras imaginarias.

Gracias doy a Dios, de haberte puesto en su camino, acortó mis tristezas y mis desvaríos; muchas veces a pesar de estar a tu lado o los de tantas más, ha sido mi sombra, ha seguido mis pasos.

Sin embargo me siento libre y amada, ninguna necesidad me ata a él, no temas ni presencia, tal vez lo turbe o lo inquiete, pero de mí nada obtendrá; todo lo que pude dar lo di, ya la vasija con su nombre ha sido vaciada.

No puedo llamarte amiga, ni enemiga, solo fuiste una bendición en mi camino, si no te hubieras presentado tal vez sería yo quien seguiría cargando la angustia que hoy vives, tal vez sería yo quien aún lo espera después de pasar horas de pasión en otros brazos.

Mis brazos se encuentran llenos de amor, al igual que mi corazón y con esa bendición, me quedo yo.

Imagen: bibico.jp

Norma Lilia, Viviendo en Conciencia.

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