15 de agosto de 2014
- La Historia Jamás Contada -
En dos recientes colaboraciones, mi amigo Abel Pérez Rojas se ocupó del caso del mea culpa de los integrantes de EXODUS, grupo dedicado por cuatro décadas a “curar” la homosexualidad. El suceso es también un llamado de alerta sobre la insidiosa labor de organizaciones como ésta, AÚN activas. La práctica misma era conocida anteriormente, pues hasta los años 50 fue común entre el establishment médico recurrir a CUALQUIER medio con tal de conseguir su absurdo objetivo. (Pocos saben en esta Era informática, que el creador del concepto mismo de computadora digital universal, el genial matemático inglés de ascendencia húngara Alan Turing, fue también víctima de estos infames experimentos.)
El avance del conocimiento científico en todos los órdenes, por un lado y la toma de conciencia política de los directamente afectados, por otro, fueron extinguiendo esta predisposición –a curar todo- y la mala práctica médica, aunque algunas asociaciones profesionales se resistieron durante mucho tiempo. Pero la tentación persistió –y persiste aún hoy- en el campo de lo irracional: el pensamiento mágico-religioso fundamentalista y sus creaturas o engendros, las SECTAS DESTRUCTIVAS.
En particular las que dicen curar o, como se complacen en llamarlo, “sanar” el alma (¿?), se atienen al patrón de encierro y sojuzgamiento físico y mental de sus pacientes, con el consecuente “lavado de cerebro” e incapacitación para llevar una vida social y afectiva normal. (Sorprende el número de familias, carreras y hasta fortunas destruidas por estas pandillas de “redentores”.)
Desconozco si la Secretaría de Gobernación, cuya primera tarea es evitar que se erija un Estado por encima del Estado constitucional, lleve un registro actualizado de estos grupos, que nada tienen que ver con Iglesias o libertad de creencia –que abarca creer, no creer o cambiar de opinión en este aspecto-, aunque algunos líderes sectarios son renegados de alguna asociación religiosa más o menos legítima, como Vernon Wayne Howell, alias David Koresh.
En todo caso, además del daño –que llega a ser irreparable- ocasionado por estas agrupaciones a sus internos –de ahí el adjetivo “destructivas”-, suelen ser sumamente agresivas con observadores o críticos externos, recurriendo al espionaje, calumnia, amenaza, chantaje y hasta ataque a la integridad personal, de familiares o bienes de quienes consideran sus “enemigos”, esto es, llegan a la DELINCUENCIA abierta, que definitivamente SÍ es incumbencia del Estado. Por su parte, de la sociedad civil surgió en los ’70 la iniciativa de establecer redes de vigilancia de sectas o cultos destructivos y mantener informada a la población y Autoridades de sus acciones, especialmente las que comprometen la Seguridad pública. (Un best-seller de la época fue LA SECTA, de Max Ehrlich, informativo a pesar de su estilo comercial.)
Doscientos años después tiene plena vigencia la observación-advertencia de Goya acerca de la ausencia de la razón; pero si eso sucede cuando está dormida, ¿qué será cuando ha emigrado para siempre, dando paso a los desenfrenados delirios de quienes, por instaurar -su retorcida visión de- el Reino de Dios en la Tierra, se dedican a pisotear los DERECHOS HUMANOS de los demás?
Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.) es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño (SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.








