Las reformas: clave para afrontar futuras crisis económicas
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30 de diciembre de 2022

Mientras en los años ochenta Colombia se sumaba a la lista de países afectados por la crisis económica causada por la deuda externa que generó una gran inflación, hoy este mismo factor ha sido provocado por la crisis de Ucrania, las consecuencias de la pandemia y el cambio climático. Como en esa década, hoy sería clave adelantar un proceso de ajuste en el país para afrontar una próxima crisis financiera; así lo evidencia un investigador de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

El economista Danilo Torres Reina, doctor en Historia Económica de la UNAL, explica que “en la década de los 80 el sector público colombiano redujo sustancialmente el gasto y se establecieron reformas tanto tributarias como a la política comercial y a la tasa de cambio, entre otras, medidas que buscaron hacer mucho más eficiente el papel del sector público. Las lecciones que en ese momento le permitieron al país salir avante de la crisis, se deberían aplicar hoy, ante la crisis que se avecina”.

El experto indica además que, “sumado a esto, el Gobierno debe hacer un manejo muy responsable de los recursos, pues hoy, a diferencia de los años 70, el país enfrenta una serie de fenómenos globales complejos y debe emprender una serie de reformas de gran envergadura”.

“Ya tuvimos la reforma tributaria, que probablemente nos va a proveer de recursos para que el Gobierno pueda enfrentar mejor las crisis, pero tenemos en camino otra serie de reformas, como la de salud, la pensional, y la de educación, entre otras, que si no se hacen de manera adecuada podrían colocarnos en una situación difícil”, señala.

Y es que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) anunció que, dados los pronósticos para 2023, en Latinoamérica se podría consolidar una nueva “década perdida”, denominación que recibió la crisis de los 80. Según la entidad, el bajo crecimiento previsto para el próximo año conducirá a un crecimiento anual promedio de 0,6 % para el periodo 2014-2023, inferior a la tasa anual de 1,4 % que presentó América Latina en la década de 1980.

En su trabajo doctoral, el experto abordó la particular condición de crisis de deuda externa que Colombia y Venezuela enfrentaron en la década de 1980.

La conclusión principal de su investigación es que “la estructura de capitalismo que cada uno de estos países adoptó históricamente, generó diferentes formas de enfrentar el fenómeno de la crisis de la deuda externa y de la manera como esta se solucionó. En el caso colombiano se logró concluir que el impacto de dicha crisis no fue tan fuerte debido a que las elites de la época preservaron –a través del control del Estado– activos fundamentales de la economía, como fueron la estabilidad y el crecimiento”.

Estos hallazgos fueron el resultado de la aplicación de un análisis social, político y económico comparativo que permitió entender la raíz de este fenómeno económico, teniendo como base los dos casos puntuales señalados, que dieron lugar a lecciones que se pueden considerar para entender, parcialmente, los fenómenos de crisis económica actual.

Por tratarse de un trabajo de carácter económico, se realizó una revisión exhaustiva de las memorias de los ministros de Hacienda de Colombia y Venezuela entre 1970 y 1980, en las cuales se narra y se describe cómo estos países vivían esta situación y cómo enfrentaron la crisis, y además incluye un amplio compendio de cifras estadísticas del Banco Central de Venezuela, el Banco de la República de Colombia, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) y del Instituto Nacional de Estadística (INE).

“Otro componente vital en el desarrollo de este trabajo de investigación fue el apoyo de colegas historiadores económicos venezolanos, quienes aportaron al proceso de recolección de la información, pues a raíz de la pandemia surgieron muchas dificultades”, añade el investigador Torres.

Esto pasó en los 80

“La década perdida” se originó tras la inflación en los países en vías de desarrollo, particularmente en Estados Unidos, denominada por los especialistas como la “gran inflación”, que se presentó a raíz del alza sustancial en el precio del petróleo, recurso energético del cual dependían muchos países desarrollados en dicha época.

Fue así como, ante este panorama, Estados Unidos subió las tasas de interés para frenar la inflación, y esta decisión ocasionó que los países que tenían deudas con la banca internacional, especialmente norteamericana, no tuvieran la capacidad de pagarlas. Esta deuda fue contraída por la abundancia de recursos en los setenta, los petrodólares, a bajas tasas de interés.

En efecto, la afectación se dio cuando estos países, en su mayoría latinoamericanos, tuvieron que realizar reformas económicas internas que permitieran acumular recursos para cumplir con sus compromisos con dicha banca. Así, muchos de estos recursos que se pudieron usar en salud, educación, infraestructura, etc., fueron destinados al pago de la deuda.

Este mecanismo del incremento en las tasas de interés es empleado por los bancos centrales en el mundo para frenar el incremento en los precios, pues si esta se incrementa, la demanda tiende a reducirse.

De igual manera, el economista Torres indica que “la inflación es el impuesto más grave que tiene una sociedad, ya que es el que afecta de manera más determinante a las clases menos favorecidas de la sociedad, y, en consecuencia, es el instrumento más utilizado por parte de las autoridades monetarias centrales de los países”.

“El papel del historiador es ver hechos previos generados en la historia, y a partir de ellos sacar lecciones para fenómenos presentes o futuros, pues aunque las causas de las crisis no sean iguales, siempre habrá elementos en común que pueden sentar bases para saber cómo afrontarlas”.

Fuente: agenciadenoticias.unal.edu.co