
23 de junio de 2017
El gobernador de Puebla, Tony Gali, ganó una primera batalla importante en su guerra contra los huachicoleros desde diferentes frentes: el operativo, el mediático y el social.
No ha sido fácil. Han existido bajas en las corporaciones estatales y federales.
El otro bando, el de los huachicoleros, también ha enfrentado bajas en su defensa de su negocio ilícito.
Pero después de más de cuatro meses de un enfrentamiento cara a cara con los huachuicoleros, el mandatario poblano puede sentirse satisfecho.
Con el invaluable apoyo del Ejército Mexicano, la Policía Federal y la Secretaría de Seguridad Pública se inició una eficiente estrategia para ubicar a las principales bandas dedicada al robo de combustible.
“El Bukanas” y “El Toñín”, hoy está plenamente identificados, perseguidos y bajo la lupa de las autoridades federales.
Hay un presidente municipal en la cárcel y varios de ellos con la soga al cuello y en cualquier momento irán a prisión por sus gasolineras y nexos con los huachicoleros.
Los chupaductos hoy están cercados y el Ejército Mexicano y La Marina prácticamente les están pisando los talones.
En el caso de los distribuidores han encarecido la venta del litro de huachicol de 5 hasta 13 o 14 pesos por litro.
Los empresarios y alcaldes que vieron una mina de oro con la venta de combustible robado están en la mira del Sistema de Administración Tributario (SAT).
La gente poco a poco está dispuesta a denunciar a los “huachicoleros” que venden el combustible robado porque saben que en cualquier momento habrá una explosión.
El negocio poco a poco va disminuyendo.
Ha dejado de ser próspero y rentable.
Actualmente es arriesgado y poco redituable.
Tony Gali puede decir que va ganando.
No ha sido fácil, pero ha conseguido una victoria social y mediática.
Y eso es bueno para los poblanos.
Autor: Carlos Gómez / @gomezcarlos79 Director de : ContrastesdePuebla.com








