Locos, guarros, mamarrachos, jo&os, fodongos…
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RADIO Sabersinfin.com

 

 

 

13 de octubre de 2016

Nuestro riquísimo vocabulario señala estas palabras como discriminatorias, despectivas, que pretenden calificar a cierto tipo de personas como de menor valor. (Espacio para una grosería de enojo). ¿Quién dice que puede haber personas “de segunda categoría”? He conocido a muchas personas que no se aproximan a otros, menospreciándoles, sólo porque realizan actos diferentes o tienen menor cantidad de conocimientos o simplemente porque no tienen dinero. ¡Cuán absurdo es eso!

Veamos: en diferentes épocas de la historia, los que estaban abajo, un día subieron y los que estaban arriba fueron masacrados o “bajados de categoría”. Imaginemos a un grupo de “chavos banda” que delinquen. ¿Sabemos por qué lo hacen? Todos los tratan de locos, guarros, mamarrachos y demás descalificativos; son “minorías” estorbosas para muchos. En realidad, forman una parte marginal (no siempre menor) de la sociedad que no alcanza a beneficiarse de las “dádivas” de una estructura social. No pudieron ingresar a la escuela, no tuvieron recursos suficientes para vestir bien, alimentarse adecuadamente, viajar o peor aún, tener un trabajo digno. Debieron quizá prostituirse, física o moralmente.

Son esos llamados “inadaptados”; pero, ¿es su culpa? ¿Alguien se preocupó por ellos? ¿O es que la degradación proviene desde las altas esferas? Como todos, tienen derecho a abrirse un espacio para ser considerados en las listas sociales; a cambio, reciben improperios como el título de este artículo y otros peores.

Lo curioso es que tarde o temprano ellos, incursionando, contagiando a otros o robando, pueden llegar alto y dar un giro social. Como ejemplos hay muchos: Mandela, Luther King, quienes, viendo las tremendas injusticias sociales, como el odio a la raza negra de Estados Unidos, llevan a cabo revoluciones, a veces, sangrientas.

Comprender que todos tenemos exactamente el mismo valor es, para muchos, imposible. Su principal error es desconocer a fondo la historia, el derecho, la antropología, la sociología, etc. Hay que estudiar la evolución histórica para ver que los de abajo a veces llegan arriba, que en derechos todos tenemos los mismos, que el humanismo es más importante que el consumismo o el materialismo, etc.

También es una lástima que quienes deberían reflexionar esto, nunca lleguen a leer estas palabras, prefieren sentirse “la mamá de los pollitos” y ver programas de cocina gourmet o del Discovery Travel, esperando que su príncipe azul o su princesa rosa les llegue a salvar de esta “chusma”; así es como ellos conciben al mundo. En realidad, son humanos que causan mucha tristeza, no conocen el respeto por la dignidad de otras personas, ni valoran la importancia de la diversidad para el progreso de nuestra civilización.

La labor de propagar el conocimiento es de cada uno de los “entendidos”, no sólo de maestros, escritores o activistas. Vayamos a cada esquina a generar una humanidad “del conocimiento”, si es que vislumbramos los cambios antes de las matanzas.

Imagen: laswacamayas.wordpress.com

Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.

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