Los operativos policiacos están a la orden del día: ¿sirven?
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30 de agosto de 2016

Los operativos policiacos están a la orden del día: ¿sirven?

Como si fueran plaga, al menos dos por día, se establecen los filtros para detener vehículos que yo supongo ellos consideran “sospechosos” de incumplir alguna de las múltiples normas a las que nos han sometido con enjundia, como si de verdad hicieran su trabajo acorde a las necesidades de la población. En muy pocos “servicios” que suele ofrecer la autoridad, están tan prestos a emocionarse tanto como en los operativos de policía y tránsito que pululan hoy día en nuestro país.

Son como la venganza a las críticas que solemos despotricar en las redes sociales contra ellos. Ahí es donde ellos se sienten con la fuerza y el poder suficiente para amargarnos más la vida, porque obviamente no es la única forma de desgraciar a la población: acostumbran inflarse los bolsillos subiendo impuestos (abundan en su manejo las manos largas), nos mienten en el uso de los recursos, no saben administrar, tienen colusión con el narco, que casualmente nunca aparece en los operativos o ¿acaso han escuchado que se detuvieron narcotraficantes, bandoleros, criminales, secuestradores en algún operativo de este tipo –filtros–? ¡Claro que no! Cuando quieren atraparlos a ellos se van con todo y crean unas matanzas bárbaras. ¿Entonces para qué los filtros? Para pillar a la población en incumplimiento de algún reglamento. Deberíamos hacer filtros para los políticos que incumplen con sus deberes y nos quedaríamos sin gobernantes.

Ahí, ellos tienen el poder y el control. “Oríllese a la orilla” es la amenaza de quien la profiere, a los ciudadanos para obtener una dádiva, una Sor Juana al menos ($200). Los ciudadanos cumplidos recibirán de cualquier modo una extorsión, porque siempre encuentran algo: no trae el cinturón (bien hecho), un faro está roto, no trae la calcomanía, a ver su licencia, su tarjeta de circulación, sus placas ya no están vigentes, etc. Al menos les quitan su valioso tiempo ¡otra vez! Quienes siempre están en regla, pese a los calvarios para mantenerse así (filas en los centros de verificación –y su costo-, pendientes de la velocidad correspondiente en cada avenida –aunque tengan prisa-, atentos al pago de derechos de revistas vehiculares, tenencias, multas, canje de placas y más) no necesitan “negociar” con los agentes una cuota para quedar libres.

Pero quienes no tienen ni para comer y usan su vehículo como medio para auxiliarse en el transporte de mercancías, o los “siempre cafres” del transporte de pasajeros, o los más jodidos, siempre deben estar negociando la tradicional “mordida”. Corriendo en cuanto pueden a regularizar su situación ¿será? Eso no sucede. En pocas semanas se acaba la fiebre de los filtros y operativos, dejándoles llevar una vida más tranquila.

¿En qué consiste la voluntad de la autoridad para establecer filtros?

Si uno le pregunta a los oficiales de “a pie”, siempre responden que están buscando drogas, narcos y demás crímenes. ¿En serio? ¿Entonces por qué me detiene a mí? ¿Tengo cara de narco? Si fuera narco, no me encontrarían. Sus jefes me darían placa y me avisarían dónde están para no toparme con los “filtreros” (que no flirteos). Son tan ineficientes esos operativos que nunca encuentran a uno. Allá cada 6 años agarran a un despistado. Pero de eso a que sea para resolver el gravísimo problema del narcotráfico que asola nuestro país desde hace décadas, pues no. Si uno estudia un poco, sabe dónde están, si todos los conocen, caminan por las calles y saludan a la gente. Aparecen en los atlas y en los estudios académicos, tienen sus cuentas de twitter y Facebook. Que no me vengan a mí con que los operativos son para eso.

Me queda claro que son fórmulas del poder para mantener a raya a la población, llevarse sus recursos una vez más e incrementar el control de la movilidad de las personas, coartando su libre tránsito, amaestrando a conductas que les convienen, sembrando el terror, mostrando sus armas, sus vehículos, afianzando su poderío sobre los demás (se supone que están para servir).

No me creo que estén ayudando a mejorar la seguridad porque en México eso se perdió hace mucho tiempo, ni que desean una vialidad organizada, porque son los primeros en romper las reglas, cerrando calles, tienen las avenidas llenas de baches, tardan meses con las obras generando caos por toda la zona. No. No es así. No están para darnos seguridad sino miedo, no están para mejorar la vialidad y la organización social porque hace tiempo que tendríamos resuelto ese problema y sin necesidad de operativos.

Imagen: lemonde31.wordpress.com

Joe Barcala (@JoeBarcala) es novelista y activista veracruzano y poblano, autor de diversos éxitos editoriales.