Disidencia y cultura oficial
Minuto a Minuto

5 de agosto de 2016

-La Historia Jamás Contada-

El “Guelaguetza Affair”, además de venirles como anillo al dedo a los merolicos y plumíferos a sueldo de los medios y su diligente ejército de comparsas por Internet, en su campaña para desacreditar ante la opinión pública TODA la lucha de los maestros disidentes, deja también en evidencia la falta de una alternativa ideológica del Magisterio frente a la Cultura oficial, de la cual el propio gremio fue durante décadas su principal y más comprometido promotor entre las jóvenes generaciones.

En efecto, tanto esa festividad como aquí el HUEY –en el buen sentido- ATLIXCÁYOTL y espectáculos similares, se inscriben en el repertorio simbólico que la casta gobernante ha venido desplegando desde su consolidación durante el primer tercio del siglo pasado, como parte medular de su ideología de legitimación.

De ahí la desproporcionada importancia concedida a estos actos espectaculares en los programas de Educación Pública, especialmente en el medio rural o provinciano, donde todavía en los años 70 se consideraba que un “buen maestro” era el que ponía muchos bailables. (Incluso para mayo de 1990, cuando una estudiante de Psicología y yo realizábamos un Servicio social en forma de un programa de actividades extracurriculares culturales con alumnos dotados intelectualmente de una escuela suburbana, no tardó en aparecer en el patio de la Institución, usualmente desierta por las tardes, una maestra para ensayar su “numerito”.)

Este hábito –o manía- magisterial resulta un handicap en una época de confrontación política como ésta, pues viene a reforzar el entramado ideológico de un Sistema al que se combate en otro frente, neutralizando así, al menos en parte, el esfuerzo disidente.

¿Por qué los maestros CNTEnarios, en vez de empeñarse en montar su versión –a lo pobre, pues carecen de los recursos del Estado- de la GUELAGUETZA, no mejor organizan –y en cualquier momento, además- sus propios FESTIVALES DE CULTURA ALTERNATIVA, como hacían los universitarios en los ’60 y ’70?, con la ventaja adicional de tener a su disposición la enorme riqueza cultural NO oficial generada desde entonces a la par con la evolución de la sociedad.

Esto y no dedicarse también a entretener turistas que sólo buscan desaburrirse un rato mientras los empresarios del ramo les proponen algo más excitante y, por ello, les da lo mismo un espectáculo oficial que otro similar, pero armado por los inconformes.

El frente cultural es algo que ninguna DISIDENCIA puede darse el lujo de descuidar, pues deja un flanco débil que el contrincante seguramente ocupará con su propia imaginería o CULTURA OFICIAL, para seducir a la población por el lado inconsciente, en el que rigen las percepciones y emociones, pero no la razón, política o de otra especie.

Es algo que invita a reflexionar no sólo a los movilizados, sino a todos los que contemplamos los acontecimientos sin una perspectiva propia que nos oriente en quién es quién en esta lucha, para no estar a merced de una Red Informal de Poder que sólo busca imponer, como opinión general, la que conviene al Sistema.

Imagen: oaxacahoy.com

Fernando Acosta Reyes (@ferstarey - es fundador de la Sociedad Investigadora de lo Extraño, SIDLE), músico profesional y estudioso de los comportamientos sociales.