
24 de mayo de 2016
¿Para qué sirve seguir votando cada que hay elecciones? Presidentes, gobernadores, alcaldes, presidentes municipales van, vienen y nada parece cambiar realmente, solamente el nombre, el partido, la publicidad, tal vez, la actitud. Pero nada de fondo cambia, los grandes problemas sociales en el país siguen haciéndose cada vez mayores.
Los candidatos “saltamontes” que brincan de partido en partido, tratando de escalar en la enorme pirámide de la política, tratando de ascender un escalón a la vez sin importar de qué partido, idiosincrasia se trate… lo importante es “atinarle”.
El voto, el sistema electorero solamente es una puesta en escena que justifica a los partidos que únicamente quieren permanecer mantenidos por el pueblo con esas grandes cantidades de dinero que se les otorga solamente por tener su registro. Y es eso, precisamente, lo que los partidos pequeños quieren, por lo pronto. Es esa “lanota” que se les da para que, como partido, sigan existiendo, absorbiendo recursos millonarios del erario público.
¿Dónde vemos esto con claridad?
Digamos, como ejemplo, que algún partido “X” propone una legislación que cambie el statu quo del fuero. Lo defiende a capa y espada, pero si eso mismo ha sido propuesto por otro partido “Z” ya no es algo que ellos defiendan, ni siquiera algo que apoyen, por el simple hecho de que no se les ocurrió a ellos primero como “propuesta” de campaña. La cosa no es ponerse de acuerdo, lo importante es seguir existiendo como partido, obtener aunque sea el mínimo de votos para que su preciado registro no sea retirado. Aunque eso mismo también es otra charada igual de nefasta que el propio circo electoral.
Votar no sirve de nada. El sistema ya no nos sirve de nada a los mexicanos. Sirve únicamente a la clase política, a los padrinos políticos, a los empresarios, a las televisoras, emisoras, imprentas vividoras del pueblo y el dinero mal habido del narco-politicismo. Los ciudadanos no tienen opción, pero, es eso lo que nos quieren hacer pensar. Claro que tenemos opción: no votemos, no consumamos más sus televisoras y sus medios, propongamos un sistema radicalmente nuevo de elecciones populares fuera del sistema que el INE y el gobierno nos imponen. Dejemos de hacer caso a campañas estériles, de burla, de ladrones.
La clase política hace sus acuerdos, entre ellos solamente, entre los dueños del poder y sus partidos, entre los jefes y los que ponen el dinero. Los candidatos suelen ser solamente los títeres que reciben los tomatazos, pero en realidad los que mueven los hilos están atrás del escenario, sobándose las manos y negociando con el futuro del país. Vendiendo el futuro de la gente a quien lo pueda comprar. El porvenir importa solamente si es el de sus familias, sus amigos, sus socios…
Votar es seguir apoyando un sistema podrido auto-complaciente corrupto.
Imagen: mktg.mx
Lalo Mandragore.








